Sábado, 15 Agosto 2026

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La villa de las siete llaves

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A Sepúlveda acuden los visitantes durante todo el año para descubrir la monumentalidad de esta Villa que fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1951. Sus calles, plazas y cualquier rincón de este pueblo está cargado de historia ya que por aquí han dejado su huella desde los celtíberos, pasando por los romanos, los visigodos o los musulmanes hasta que fueran conquistados por Fernán González en el año 940. Cuarenta y cuatro años después la ocupó nuevamente Almanzor pero el conde Sancho Gracia la recuperó de forma definitiva en el 1010.
 

Precisamente para atraer pobladores que desafiaran la peligrosidad de este lugar de frontera, el mismo Conde de Castilla, Fernán González, concedió a la Villa de Sepúlveda su Fuero. Es una figura administrativa que todavía permanece y que se recuerda en la Fiesta de los Fueros, celebrada hace menos de un mes.
Y es que ir a Sepúlveda es hacerse una idea muy clara de cómo era un pueblo medieval donde se puede descubrir un castillo y sus murallas defensivas. Además se conservan algunas de sus Siete Puertas, que según se cree, dieron nombre a la villa. Todavía se conserva la Puerta del Ecce Homo, la de la Fuerza y la Puerta del Río, junto a la hornacina de la Virgen de las Pucherillas. Como recuerdo a las siete puertas, en el escudo de la Villa aparecen dos llaves.
 
A partir del siglo X se construyeron las iglesias de la Villa, que han llegado a nuestros días. De esta manera se puede ver la iglesia de El Salvador, con su hermoso pórtico que agrupa los arcos por parejas; la de Nuestra Señora de La Virgen de la Peña, cuyo tímpano situado en la puerta de entrada es único en Segovia; la iglesia de San Bartolomé, donde destaca la escalinata de piedra está presidida por un bello crucero renacentista o la de Santiago, que cuenta con una cripta subterránea con tumbas antropomorfas.
La iglesia de Los Santos Justo y Pastor, actual sede de El Museo de los Fueros, merece una mención aparte. Este templo, declarado Monumento Nacional desde 1931, es la única iglesia de Sepúlveda que cuenta con tres naves, lo que indica que se trataba de una construcción ambiciosa que se puede comparar al románico de la ciudad de Segovia.
 
Pero Sepúlveda es mucho más y por eso merece la pena perderse por sus calles. Desde la Puerta del Ecce Homo y el camino de la Virgen de la Peña se encuentran algunas de las mejores casas blasonadas de la Villa. También es interesante la Casa de los Proaños, también conocida como 'Casa del Moro', porque en su parte superior de la fachada se encuentra esculpida la cabeza de un moro. Según la leyenda, este detalle de la casa recuerda la lucha cuerpo a cuerpo entre el Conde de Castilla y el Alcaide moro Abubad a quien Fernán González cortó la cabeza.
 
Y si se quiere descansar a comer, Sepúlveda cuenta con numerosos restaurantes y figones donde se puede degustar el famoso cordero asado en horno de leña.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 09 de Agosto de 2009