Viernes, 14 Agosto 2026

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«Quienes buscaron unos crecimientos exagerados son los que más han sufrido»

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Emiliano Alonso Ortiz (Sepúlveda, 1947) ha cumplido doce años al frente de la Asociación Zamorana de Construcción y Obras Públicas (Azecop) y, desde el pasado mes de diciembre, es también el presidente de la Confederación Castellanoleonesa de la Construcción. La empresa de la que es director gerente, Contratas y Obras San Gregorio, tiene 425 empleados, facturó cuatro millones de euros el pasado año y está entre las 60 mayores de la comunidad autónoma. En los últimos años ha diversificado el negocio y sus diez filiales se dedican ahora a sectores como las energías renovables, las residencias de ancianos, los hoteles, o la fabricación de cerámicas. Eso es, precisamente, lo que recomienda a sus colegas, que apuesten por nuevas actividades para «conseguir una estructura de crecimiento más saludable y sostenible».
 
-Defina la situación de las empresas constructoras de la comunidad en el capítulo de la crisis en el que nos encontramos.
-La situación es grave. Las únicas empresas que aprecian mejoría son las de agroalimentación. La construcción, no. La inversión privada está bajo mínimos y la licitación de obra pública de las tres administraciones va a ser un 30% inferior a la del año pasado. El Plan E de este año supone la tercera parte que el anterior en cuanto a inversión en obras. Creemos que el Estado no debe recortar el déficit a costa de eliminar obra pública, sino que hay otras maneras, como la reducción del gasto corriente. Vemos necesario asumir un determinado nivel de aumento en la deuda si éste va dirigido a la inversión y la creación de empleo. Esto es imprescindible para inyectar confianza en la economía y en la sociedad. Porque esa es la tercera pata, la inversión de los ciudadanos, que han acumulado un nivel de ahorro desconocido desde hace muchos años y tienen que apreciar que se produce una recuperación para elevar su consumo. Seguiremos viendo caer empresas si no se toman medidas y una de ellas, está clara, es el impulso a la rehabilitación.
 
-¿Y cuál es el panorama que se ve al observar el mapa de la vivienda en la comunidad?
-Es cierto que tenemos un remanente de viviendas por vender en Castilla y León que se cifra en 30.000, aunque yo creo que son menos, y que para darles salida se han establecido unas medidas de subvención y financiación, así como de conversión de algunas de ellas en viviendas de protección. Pero el sector necesita crear empleo. El subsector de la edificación tendrá una situación sostenible cuando se construyan 250.000 ó 300.000 viviendas nuevas al año, que son las necesarias para responder a la demanda y hasta que no se alcance ese ritmo no habrá recuperación del empleo, porque el sector crea dos puestos de trabajo por cada piso construido.
 
-Respecto al convenio de conversión de viviendas libres en protegidas que se firmó en marzo, ¿qué avances ha habido?
-La Confederación Castellanoleonesa de la Construcción y la Dirección General de Vivienda de la Junta hemos explicado a promotores y constructores, provincia por provincia, cómo llevar el convenio a la práctica y ahora esperamos que se pongan más o menos viviendas a disposición. En capitales como Zamora, con un módulo de 1.212 euros el metro cuadrado, difícilmente se podrán poner a la venta viviendas libres como protegidas, pero en otras como Salamanca, Valladolid o Burgos, con 1.900 euros, esperamos ver pronto sus frutos porque las condiciones son muy ventajosas para el comprador, que disfrutará de un aval de la Junta y el Ministerio para acceder al crédito y también tendrá una reducción de tasas e IVA. Por otro lado, los promotores darán salida a un 'stock' que, parece ser, mantiene paralizados 5.000 millones de euros en Castilla y León.
 
-¿Cuántas viviendas anuales se llegaron a demandar en Castilla y León en los tiempos del 'boom'? ¿Cuál es la cifra razonable y cuándo la alcanzaremos?
-Se vendían en torno a las 35.000, mientras que la situación sostenible sería de unas 15.000 anuales. Para alcanzarlas debe haber un equilibrio entre la vivienda libre, la VPO y la rehabilitación. El sector se dirige a una nueva era de reconversión que tiene que ser prudente, responsable y con ilusión. Para mantener sus plantillas las empresas tienen que reconvertirse. Por eso ahora decimos que la rehabilitación de viviendas es el coche eléctrico de nuestro sector, porque es el nicho de mercado que más empleos puede generar.
 
-¿Se trata de un reconversión muy radical, o están las empresas preparadas para este cambio de chip?
-Qué duda cabe que los que primero se adapten a este nueva situación cobrarán ventaja y se consolidarán antes. Hay que rehabilitar un millón y medio de viviendas en los próximos diez años porque eso reactivará la economía y creará empleo de calidad y sostenible por parte de empresas locales.
 
-Los bancos sostienen que la oferta de crédito es la normal, pero que muy pocos los piden. ¿Es cierto, o sigue el sector con dificultades para financiarse?
-La banca sólo atiende lo que llaman demanda fiable, la que tiene aval, de manera que los créditos siguen muy recortados. Las empresas están pagando a sus proveedores, subcontratistas o autónomos en unos plazos que oscilan entre los 90 y los 210 días. En ese espacio de tiempo, muchas empresas entran en concurso de acreedores y arrastran a la misma situación a otras. A mi entender, la banca en este momento no está a la altura de las circunstancias. Ha pasado de dar todos los créditos habidos y por haber, a aplicar una reducción tan brutal que ha provocado la parálisis de un sector como el nuestro. Las empresas con buenos resultados, con buenos balances y proyectos viables sí obtienen créditos, pero el problema es que los balances son cada vez peores. Las empresas se están descapitalizando porque cada vez son mayores las bajas en las ofertas de las obras. A una de dos millones de euros se presentan ochenta empresas con bajas de hasta el 56%. Eso acaba por descapitalizar una empresa.
 
-¿Está sirviendo la crisis para que haya limpieza en el sector? ¿Caen los que más excesos cometieron, o pagan justos por pecadores?
-Evidentemente han caído primero los que llevaban un crecimiento demasiado rápido, los que se metieron a comprar mucho suelo, lo urbanizaron, y ahora se encuentran con el parón. Esas inversiones se hicieron con créditos y ahora la situación les ha pasado factura.
 
-¿Cómo le gustaría ver el sector dentro de cuatro años, cuando concluya su mandato?
-Querría que las empresas alcanzasen un punto ideal de crecimiento sostenible. Las que han estado creciendo entre el 4% y el 15% anual no han tenido excesivos problemas. Las que más han sufrido son las que se lanzaron a buscar un crecimiento exagerado mediante créditos fáciles que ahora no pueden devolver.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 10 de Mayo de 2010