Sorteó Víctor Barrio dos novillos de Flor de Jara que serían una corrida de toros en muchas plazas, rondando ambos los 600Kg de peso.
Su segundo oponente, con un comportamiento similar al primero pero con un punto más de clase, le dejó al segoviano expresar ese toreo caro que atesora, y bordó la verónica y el natural. La plaza se puso en pie para ovacionar al segoviano, tras no acertar con los aceros y perder una puerta grande que debió ser rotunda.
En resumen, resultó una actuación muy consistente de Víctor Barrio ante una ganadería exigente como Flor de Jara, ante la que se mostró el novillero con mucho oficio y solvencia.
Texto y fotos: Fran Jiménez

