Sábado, 15 Agosto 2026

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Tercera generación de una saga de pintores

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LUGAR: Sala de las Caballerizas. Torreón de Lozoya. Obra Social y Cultural de Caja Segovia. Plaza de S. Martín. HORARIO: Martes a viernes, de 18'00 a 21'00 hs. Sábado y festivos: 12 a 14 hs y 18'00 a 21'00 hs. Lunes cerrado. Del 13 de abril al 20 de mayo de 2012.

Entre nosotros hay exposiciones de artistas que llegan con la ritualidad medida y esperada de otros eventos, así ocurre con la exposición de Lope Tablada Martín en las salas de las Caballerizas del Torreón de Lozoya de Caja Segovia (digamos que para el caso aún preferimos seguir hablando sobre esta identidad institucional). Hacía tiempo que no exponía Lope Tablada en Segovia, pero sí recordamos la última exposición suya en la galería Zaca de S. Ildefonso en las navidades del 2010. Aquella exposición se centraba en uno de sus temas preferidos y más sobresalientes, la tauromaquia y se cerraba, incluso visualmente, con un par de retratos de Morante de la Puebla uno y otro de José Tomás en sendos pases de muleta. Sin duda la maestría acumulada en esta temática por Tablada Martín desde la genética artística y desde sus experiencias personales, hace que sobresalgan las obras de este género de manera especial.

En esta exposición del Torreón no hay un solo cuadro de temática taurina, pero el ritual sigue su ciclo en otros varios géneros tan reconocidos en el quehacer de Lope Tablada Martín. El cuadro titulado "Un paseo por el tiempo" (2012) da sentido a toda la exposición y se ofrece como titular a toda la obra de Tablada Martín. Ese tiempo tan peculiar y atípico, tan fijo en la memoria, tan residual y selectivo que alimenta aún hoy la obra del pintor. Un tiempo sido, superado y en buena medida olvidado, que condiciona el pincel de Lope como bisturí levantando capas dormidas de un mundo otro, que sin embargo encuentra receptividad en vivencias compartidas por un público que siente y agradece este ejercicio de nostalgia más aún que el arte. Es curioso escuchar cualquier discusión despertada entre quienes ven y no reconocen tal o cual rincón, confunden un postigo con otro, una iglesia con la vecina, por el mero cambio del caserío o del encuadre de la composición. La memoria suele guardarse en perspectivas cerradas y se confirma el lugar cuando reaparece la vivencia de la infancia, el juego al salir de la escuela, el frío de aquellos inviernos, sea el "Patio de Escuderos" o la "Posada de Vizcaínos", la "Judería vieja" o la "Calle de Santiago", el "Socorro" o "San Andrés".

Lope Tablada Martín nos invita a un nuevo recorrido por sus paisajes preferidos, tan actuales para unos, pues la totalidad de las pinturas expuestas llevan la fecha de 2012, que ya es pintar, consabidos para otros. Irreales y fantasiosos, vividos y revividos como ilustraciones de los viejos calendarios de cualquier fosforera o ultramarinos. Se pinta todo Segovia, tan cierta como caduca, de las "Huertas de la Calle Gascos" o la "Calle Herrería" al "Villancico de S. Frutos" y qué decir de los monaguillos dedicados a tareas tan de otro mundo. Esta serie con las peripecias y travesuras de monaguillos y otra de los niños ensayando pases y soñando faenas de éxito aún en el patio común de la casa, tienen un tono de tira cómica, acentuando el dibujo fácil y los colores vistosos, como si el grafismo quisiera rescatar de la memoria perdida un penúltimo gesto de expresión y de encanto de una vida que ya no volverá. Tan sólo la complicidad en la nostalgia hace que un público muy particular entienda el guiño que Tablada Martín les sugiere.

De la misma forma que cuando pinta los viejos oficios y profesiones que apenas dan crédito a viejos relatos, sean "Pajareros" o "Paveras", escenas de "Trillas" o muleros con sus carros "Sorprendidos por la nieve" subiendo de S. Marcos a Zamarramala. Hasta los "Títeres" son otros, el "Rastro" olvida su miseria y la "Castañera" su hambre. Incluso el empeño de pintar un antes y un después, "Caja de Ahorros", un invierno y un otoño, la "Vera Cruz", rompe toda la dimensión del tiempo creíble. Segovia aparece en la pintura de Lope Tablada Martín en un dentro y un afuera más en la memoria que en el espacio, son imágenes reflejadas en la noche de la historia, como la lluvia en la "Calle de S. Francisco".

Tablada Martín mantiene firme la creencia de su padre de que los paisajes de Castilla hay que pintarlos con colores fuertes, intensos, compactos. Pero en la pintura de Tablada Martín el empaste de su colores se hace más llamativo y expresivo, más luminoso, más vistoso. Lejos queda el tono sombrío de Zuloaga que tanto gustara a su padre. Entre decorados y nostalgias la Castilla de hoy poco o nada tiene que ver con el dramatismo social y estético de la imagen tópica heredada del noventayocho. En Tablada Martín priman los añiles y ocres dando un tono castizo y de añoranza a sus composiciones.

Mantiene esa temática efectista de gitanos a los pies del Acueducto, la "Maternidad" cantarera o la gitana florista con su "Mala venta", tan irreal, tan postizo, imágenes en las que el pintor se siente a gusto y de alguna forma identifica su memoria y su pincel fácil.

El tono revivalista se acentúa en "San Clemente". Las visiones memorialistas de Segovia se complementan con personajes de dibujos nerviosos y colores de postales, que tienen sin duda un especial encanto, como el "Jardín de Fromkes".
El bodegón de "Flores de Castilla" guarda la penúltima gracia de la pintura de Tablada Martín.

Efectivamente Lope Tablada Martín podría seguir pintando en y desde la memoria. Lo podrán seguir viendo en Cuéllar y en Santa María la Real de Nieva.

El artista

Perteneciente a una familia de pintores, lo fue su abuelo, Lope Tablada Maeso, y su padre, Lope Tablada de Diego, Lope Tablada Martín, el cuarto Lope del tronco genealógico y continuador de la saga de pintores. La estirpe continúa en sus obras y personajes, en sus paisajes y oficios, en sus colores y empastes, en sus memorias y añoranzas.

La obra de Lope Tablada Martín mantiene viva la temática de su padre, los pueblos de Segovia, acentuando los personajes imaginarios, tan escasos de credibilidad hoy. Y sobre todo, las pinturas taurinas, de ambiente verista, con retratos valiosos, y siempre con una visión popular y costumbrista llena de arraigo y de intensidad. Mantiene el pulso pictórico no sólo de su abuelo y padre, sino también de otros pintores segovianos como Jesús Unturbe, Roldán, Eugenio Torre-Agüero, José Mª Heredero, entre otros.

Sobre el tema taurino ha realizado innumerables y muy reconocidos carteles para las plazas de Las Ventas (Madrid), Valladolid, Palencia, Gijón, Segovia, anunciando sus ferias grandes, pero también los encierros y corridas populares como las de Sepúlveda, Pedraza o Turégano.

Tablada Martín ha realizado una ingente cantidad de exposiciones especialmente en Madrid y en Segovia.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 15 de mayo de 2012