Lunes, 02 Noviembre 2026

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El Bar La Queda de Sepúlveda cierra sus puertas tras más de una década de actividad

Fabio y María se despiden del establecimiento que comenzaron a regentar el 1 de diciembre de 2015 y que, durante casi once años, ha formado parte de la vida social y hostelera de Sepúlveda. Su última jornada estuvo marcada por las despedidas y los agradecimientos.

El Bar La Queda de Sepúlveda ha cerrado sus puertas. Fabio y María pusieron este domingo, 1 de noviembre, el punto final a una etapa de casi once años al frente de un establecimiento que ha formado parte de la actividad hostelera y de la vida cotidiana de la villa.

La historia de ambos al frente de La Queda comenzó el 1 de diciembre de 2015, cuando decidieron embarcarse en el proyecto de gestionar este negocio hostelero. Desde entonces, el bar ha mantenido su actividad en Sepúlveda, convirtiéndose en uno de los espacios de encuentro y convivencia de vecinos y visitantes.

La jornada del domingo fue especialmente significativa para sus responsables. Después de tantos años detrás de la barra, llegó el momento de despedirse de quienes les han acompañado a lo largo de esta trayectoria. Fue un día de agradecimientos, recuerdos y despedidas, con el que Fabio y María cerraron una etapa importante de sus vidas profesionales.

Casi once años formando parte de la vida de Sepúlveda

Durante estos años, La Queda ha sido mucho más que un establecimiento dedicado a la hostelería. Como sucede con tantos bares de los pueblos, ha formado parte de esos espacios cotidianos en los que se comparten conversaciones, se producen encuentros y se estrechan las relaciones entre vecinos.

Su actividad ha coincidido con distintas etapas de la vida del municipio, desde las celebraciones y los encuentros habituales hasta los momentos más difíciles para el sector hostelero, como los vividos durante la pandemia.

El cierre supone el final de una trayectoria iniciada hace casi once años y la despedida de dos personas que han desarrollado buena parte de su actividad profesional reciente en la hostelería sepulvedana.

Su implicación en las tradiciones y actividades de la villa

La presencia de La Queda en Sepúlveda también ha ido más allá de su actividad diaria como bar. Durante estos años, el establecimiento ha colaborado con diferentes iniciativas culturales, festivas y sociales del municipio.

Una de las más destacadas ha sido su participación en la promoción de los tradicionales encierros de Sepúlveda. Desde 2016, La Queda y el Bar-Restaurante Cristóbal han impulsado conjuntamente el cartel de los encierros y el concurso de fotografía dedicado a estos festejos, con la colaboración de Encierros Sepúlveda y el Ayuntamiento.

Esta iniciativa ha permitido recoger, año tras año, imágenes de una de las celebraciones más arraigadas de la villa. Precisamente, en la edición de 2026, celebrada hace apenas unos meses, el concurso distinguió una fotografía de Alberto López Guerra.

El establecimiento también ha figurado entre los colaboradores de las fiestas patronales, de la Fiesta de los Fueros, el Corderitititito y de diferentes iniciativas promovidas por asociaciones locales, contribuyendo a la actividad cultural y social de Sepúlveda.

Una despedida después de miles de momentos compartidos

El cierre de La Queda pone fin a una etapa que comenzó con la reapertura del establecimiento en diciembre de 2015, aunque su historia hostelera se remonta a años anteriores.

Para Fabio y María, la jornada de ayer supuso la despedida de un proyecto al que han dedicado casi once años. Para sus clientes habituales, significa también el final de una etapa vinculada a las conversaciones, los encuentros y los momentos compartidos en el establecimiento.

La despedida estuvo marcada por los agradecimientos a quienes han formado parte de este recorrido, desde los clientes que han frecuentado el bar hasta las personas que han acompañado a sus responsables durante estos años.

Con el cierre de La Queda termina una etapa de la hostelería sepulvedana y queda el recuerdo de un establecimiento que, durante más de una década, ha formado parte de la vida cotidiana y de las tradiciones de la villa.