Viernes, 28 Agosto 2026

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Unos tres mil segovianos cambiarán de médico con la redistribución de cupos

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La reordenación se ha traducido ya en el traslado de un facultativo de Cantalejo y otro de Sacramenia a centros urbanos.

La polémica reestructuración de recursos en la Atención Primaria ya está en marcha. Entre anuncio y anuncio sobre cómo quedaría el nuevo mapa sanitario del primer nivel asistencial en la comunidad, la Consejería de Sanidad lleva meses preparando y allanando el camino hasta que la semana pasada dio el paso definitivo. Eso sí, no si antes tener que asumir algún que otro retroceso para rectificar un cambio que en su génesis apuntaba ser mucho más radical. El tablero sobre el que se despliega el personal está por fin configurado después de los movimientos de ficha ideados y aplicados desde la jornada de ayer.

Según los cálculos de la Administración, 3.264 segovianos se van a ver afectados por el cambio de médico en una reordenación que implica a cinco centros de salud. En Cantalejo ‘estrenan’ facultativo 113 pacientes; y en Sacramenia, 185. Sin embargo, el grueso de la modificación se concentra en las asignaciones de tarjetas sanitarias en algunos de los centros de salud de la capital. Por ejemplo, en Segovia I (ambulatorio de Santo Tomás) esta previsto que cambien de médico 1.399 usuarios; en Segovia II (La Albuera) se ven afectadas 1.173 personas; y en el caso de Segovia III (San Lorenzo) la variación como consecuencia de la redistribución de cupos atañe a 394 segovianos.

La Junta ha empezado a remitir cartas en las que explica a la población los cambios que trae consigo el plan de reordenación de recursos. En esas misivas, precisa que pasados seis meses el paciente puede ejercer el derecho a la libre elección de médico, siempre y cuando el margen de los cupos esté abierto y lo permita. La selección de pacientes se ha hecho de manera aleatoria, aunque sí se han tenido en cuenta algunos criterios como el mantenimiento de la asignación a un mismo médico de todos los integrantes de un hogar.

Santo Tomás y La Albuera

El jueves pasado, el Consejo de Gobierno dio luz verde a la normativa a través de la cual la Junta de Castilla y León pretende «reequilibrar los cupos de pacientes de cada profesional en el medio urbano y mantener el nivel de prestaciones sanitarias ya existente en el medio rural», tal y como propugnan los responsables autonómicos. «Gracias a esta reestructuración, Sacyl logra el cupo óptimo más bajo de todo el Sistema Nacional de Salud, con una media de 1.450 pacientes por médico, frente a los 2.000 fijados en la norma estatal», esgrime en su defensa el Gobierno regional para replicar a las críticas que ha concitado la medida por parte de organizaciones sindicales y colegios oficiales.

No lo ven tan claro como los responsables de la Consejería y aseguran que esa redistribución se podría haber hecho mejor y, sobre todo, consensuada con los propios profesionales.

Pese a los recelos, la reestructuración planteada por Sanidad ha seguido adelante. Ayer se materializó con los traslados programados, que en Segovia son mínimos si se compara con otras provincias.

El mapa definido para la provincia quita un médico de Cantalejo y otro de Sacramenia para reforzar el personal urbano que trabaja en Santo Tomás y La Albuera. De esta forma, la plantilla facultativa del centro briquero queda conformada por catorce efectivos, mientras que el plantel de Sacramenia baja de cinco a cuatro médicos. En cuanto a los cupos medios resultantes de este trasvase, se reducen en los dos ambulatorios de la capital beneficiarios de estas incorporaciones: bajan de 1.533 a 1.423 pacientes por médico en Santo Tomás y de 1.569 a 1.426 en La Albuera.

Menos efectivos rurales

En el caso de Cantalejo hay que añadir (o mejor dicho, restar) la jubilación sin cubrir de uno de los galenos. Y es que antes de que Sacyl hiciera efectiva esta reestructuración el centro era atendido por dieciséis médicos de familia. La nueva redistribución hace que el cupo medio de pacientes ascienda de 508 a 544 por facultativo. Por su parte, cada uno de los cuatro galenos que se quedan en el puesto de Sacramenia pasan a poseer una asignación media que sube de 211 a 264 tarjetas.

El documento original de la Consejería de Sanidad programaba también una reducción en el personal de Segovia Rural. En concreto, la propuesta deja la plantilla de médicos en 22, tres menos que antes del abordaje de la reorganización. Estas salidas, posiblemente para reforzar la atención en otras áreas de salud más saturadas, se han producido con anterioridad a la aprobación del decreto de la semana pasada y de materializar el plan de reestructuración. En esos planteamientos iniciales de la Junta también está contemplada la futura pérdida de un médico en el centro de salud que atiende a la zona básica de Nava de la Asunción –que pasaría de diecisiete a dieciséis efectivos–, aunque conservaría el cupo de tarjetas en torno a las 555. De nuevo, se trataría de una baja por jubilación que se va a amortizar, señalan fuentes del Colegio de Médicos. Y lo mismo ocurre con Sepúlveda. En este caso la Administración recorta su dotación de facultativos de diez a nueve, con una asignación media de 360 tarjetas.

En global, la Atención Primaria prescinde de seis médicos rurales con esta reestructuración (de 176 a 170) y refuerza la asistencia en dos centros urbanos con sendas incorporaciones. Menos llamativos son los movimientos en enfermería (de 118 aumenta a 119). El plan añade un efectivo en Segovia II y dos en Segovia Rural y resta otros dos en Segovia III (San Lorenzo).

«No arregla el desequilibrio de cargas asistenciales»

Ya fue crítico cuando la Consejería de Sanidad cocinaba el plan de reestructuración de recursos en la Atención Primaria, y el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Segovia vuelve ahora a exhibir su disconformidad, no tanto con el fondo sino con las formas. «Siempre hemos dicho que era necesaria una redistribución para equilibrar las cargas asistenciales de unos médicos y otros, pero este plan no arregla el problema de ese desequilibrio», se queja Enrique Guilabert. Una vez que la Junta de Castilla y León ha materializado sus planes, reitera su reproche: «estamos de acuerdo con la redistribución y con el hecho de que hacen falta más plazas urbanas que rurales, pero no con la eliminación de médicos».

El presidente considera que la Consejería no ha hecho bien los deberes. Como consecuencia, vislumbra que esos desequilibrios que se han intentado enjugar con el traslado de efectivos a centros de salud urbanos y periurbanos persistirán. Anticipa la gran afectación que va a tener el plan de reordenación sobre el funcionamiento de Segovia Rural y añade que la propuesta de la Junta apenas alivia a los centros que arrastran una mayor saturación.

Recrimina a la Administración regional no haber contado con los profesionales a la hora de diseñar la redistribución de cupos. El presidente del colectivo médico segoviano echa en falta un análisis más exhaustivo de las singularidades y particularidades de cada territorio y demarcación. Habla de factores como el envejecimiento, la dispersión o el tiempo que se pierde en los desplazamientos de una consulta a otra en el medio rural. Esas variables ayudaría a definir aún más los cupos por zonas. Para Guilabert, el planteamiento de la Junta también pasa de puntillas por el factor de la «frecuentación» que condiciona la actividad de los equipos sanitarios que trabajan en el medio rural.

Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 20 de mayo de 2014