Miércoles, 12 Agosto 2026

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El sepulvedano José María García Monte será el pregonero de las fiestas de Villadiego 2026

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El que fuera durante cerca de dos décadas secretario del Ayuntamiento de Villadiego será el encargado de pronunciar el pregón inaugural de las fiestas patronales, que tendrá lugar el sábado 8 de agosto, a las 21:00 horas, en un acto que incluirá también la proclamación de las Reinas de las Fiestas 2026.

El sepulvedano José María García Monte será el encargado de abrir oficialmente las Fiestas de Villadiego 2026 con el pregón inaugural, que tendrá lugar el sábado, 8 de agosto, a las 21:00 horas dentro del acto de proclamación de las Reinas de las Fiestas 2026.

La ceremonia contará con el saludo del alcalde de Villadiego antes de la intervención de García Monte, quien recibe este reconocimiento tras una larga trayectoria profesional al servicio del municipio burgalés como secretario del Ayuntamiento.

En el pregón, José María García Monte agradece el honor que supone regresar a Villadiego para dirigirse a sus vecinos en el inicio de las fiestas y recuerda con emoción los casi veinte años que desempeñó su labor en el Ayuntamiento. A lo largo de su intervención repasa algunos de los momentos más importantes de esa etapa, expresa su agradecimiento a los trabajadores municipales, alcaldes pedáneos, corporaciones municipales y compañeros de distintas administraciones con los que compartió su trayectoria profesional y pone en valor el trabajo de quienes contribuyen al funcionamiento de los servicios públicos en el medio rural.

Natural de Sepúlveda, García Monte rememora también cómo llegó a Villadiego en julio de 2006, una circunstancia que, según explica, marcó el rumbo de su vida profesional y personal. Durante ese tiempo, afirma, el municipio terminó convirtiéndose en "su pueblo" y muchos de sus vecinos pasaron a formar parte de su vida.

El pregón concluye con un mensaje de agradecimiento, una petición de disculpas por los posibles errores cometidos durante su etapa profesional y un llamamiento a disfrutar intensamente de las fiestas, destacando el valor del encuentro con familiares y amigos como uno de los momentos más especiales del año.

Transcripción íntegra del pregón

Quiero agradecer a todos los vecinos de Villadiego, y en su representación a la Corporación Municipal y su Alcalde, el inmenso honor que supone para mí el poder dirigiros unas palabras como pregón de inicio de las fiestas de este año 2026.

Es muy difícil que os podáis imaginar lo abrumado que me siento ante este acto y ante las muestras de cariño que me habéis ofrecido desde el momento en que tuve que irme a trabajar a otro sitio. No sirvo para hablar en público, me pone extremadamente nervioso y, por ello, perdonadme si no estoy a la altura de otras personas que, con total seguridad, han ocupado este puesto en años anteriores y lo han hecho mucho mejor que yo.

Lo primero que pensé cuando Ángel me ofreció esta posibilidad fue, aparte del miedo que iba a pasar aquí, si lo merecía. Tengo la sensación de haber llevado a cabo mi trabajo lo mejor posible y dedicándole cantidad de horas, pero no siento que haya hecho nada extraordinario. La Secretaría de un Ayuntamiento es un puesto de funcionario y, como tal, de servicio público y de ayuda en todo lo posible a los vecinos. Si tienes esa vocación de servicio público, no puedes hacer otra cosa que procurar el bien común y defender lo que es de todos.

Los funcionarios tenemos muy mala fama, y con razón, ya que hay algunos que no cumplen con esa labor tan importante para el funcionamiento de la comunidad. Sin embargo, permitidme en esta oportunidad que me dais, recordar a los muchos más que dignifican cada día con su labor esta profesión.

En Villadiego tenéis una enorme suerte de contar con un grupo de personas trabajando para vosotros que son excepcionales: Cristina, Celia, Petri, Lourdes, Amparo, Rosario, Joanna, Yolanda, Rubén, Noel, Daniel, Raúl, Carlos… Seguramente me deje alguno, perdonadme.

He dejado aparte a Pedro y Joaquín, mis compañeros, mis amigos, con los que he compartido durante casi veinte años alegrías, penas, enfados con el mundo, muchísimo trabajo, pero también risas. Ha habido temporadas en que he estado más con vosotros que con mi mujer. Os queda poco para la jubilación y os la merecéis como los que más.

Desde aquí quiero darles las gracias a todos ellos, me han hecho la vida mucho más fácil y les quiero un montón.

Tampoco me quiero olvidar de la gente del CEAS, sobre todo de Marina, amiga con miles de viajes compartidos a Burgos, de la Notaría, el Registro de la Propiedad, el Juzgado, Recaudación, el Servicio de Agricultura, me habéis ayudado siempre que ha sido posible.

Aparecí en Villadiego un día de julio del 2.006 en el que había tormenta. La vida es extraña, el futuro, a veces, lo dirige un pequeño detalle. Dos días antes no me quedé de secretario en Pancorbo por unas décimas de punto. Por muy poquito, es posible que no hubiera trabajado nunca aquí. En cuanto me avisó por teléfono la Junta de Castilla y León de que había conseguido el puesto, en un rato estaba cogiendo el coche y viniendo a conocer vuestro pueblo, que luego se convirtió en el mío. Llegué a la plaza y me pareció la más bonita del mundo. Tenía una ilusión enorme, hacía dos meses que había llegado a Burgos desde Almería y deseaba encontrar trabajo cuanto antes (no sé vivir sin trabajar, empecé a los catorce años y hasta ahora, prácticamente sin parar). El reto era muy grande y tenía miedo de no estar a la altura de un Ayuntamiento tan grande, veintinueve Juntas Vecinales y la Mancomunidad.

Por cierto, hoy no hago más que dar agradecimientos, pero en este caso también es importante, y así lo siento. Todos los Alcaldes Pedáneos y Vocales, los miembros de la Corporación Municipal y los representantes de la Mancomunidad, pasados y presentes, hacéis una labor importantísima para que nuestros pueblos sigan vivos, trabajáis mucho y recibís muy poco a cambio, quizá algún palo de vez en cuando. Así que, gracias por lo que hacéis. En cuanto a mí, me habéis ayudado continuamente y nunca me habéis puesto las cosas difíciles y eso ya es bastante.

Había una cosa muy curiosa cuando llegué, que en estos tiempos puede parecer impensable (aunque en mi pueblo natal está pasando ahora mismo también), gobernaban el Ayuntamiento el PP y el PSOE juntos. Y funcionando de maravilla.

Desde ese primer día en que aparecí en Villadiego, y parece mentira, han pasado más de veinte años. Muchos os habéis convertido en mi gente, me siento una parte de este Municipio y os llevaré conmigo hasta el último día.

En este tiempo me he casado (casi no llego a la boda porque esa mañana tuvimos que hacer Ángel y yo una gestión importante relacionada con la Residencia de Ancianos), he tenido una sobrina, que ya es adolescente, en Aranda de Duero, y, por desgracia, también, he perdido a mi padre, a varios amigos, tengo a gente muy cercana que ha superado el puñetero cáncer y a un hermano que está en ello, y, además, no sé si es una buena o mala noticia por la vejez que me ha caído encima, soy tío abuelo de una niña preciosa que, encima, es burgalesa.

Habéis conseguido en este tiempo entre todos que los servicios públicos se hayan mejorado y ampliado y, con ello, también que la vida en general de los vecinos sea más agradable. Sois un gran municipio y tenéis que estar orgullosos de ello.

Me estoy poniendo muy pesado y tengo que ir terminando. Siempre que he asistido a un pregón de fiestas en Sepúlveda, mi pueblo, el único deseo era que se terminara cuanto antes para empezar a tocar con la charanga, beber cerveza, bailar y disfrutar todo lo posible con los amigos, la familia y cualquiera que se acercara y tuviera ganas de divertirse.

Desde muy pequeño siempre he pensado que los días más importantes del año son las fiestas. Tengo sesenta años y la ilusión del primer día, cuando te vistes de blanco, con la camisa de la peña y te pones el pañuelo en el cuello, y la tristeza del último cuando te lo quitas hasta el próximo año, siguen estando igual que cuando era un crío. Espero que para vosotros este sentimiento sea parecido, que disfrutéis muchísimo de estos días en el que se comparten momentos maravillosos, sin prisas, sin reloj, con las personas que se quiere, de las cuales, algunas de ellas, por desgracia cada vez más, están lejos el resto del año.

Por último, os pido disculpas por todo aquello que no supe hacer bien, y os digo que no podré agradeceros a todos nunca lo suficiente el alegrón y el orgullo que ahora mismo sienten mi esposa y compañera de vida, toda mi familia y, en especial, una mujer extraordinaria de casi ochenta y ocho años llamada Ascensión, junto con mi suegra. Es mi madre y, seguramente, nunca pensó que su hijo y el de un obrero de la construcción llegaría a tener este honor.

Muchas gracias, de nuevo.

Pasadlo genial.

¡Vivan las fiestas de Villadiego!