La empresa ‘Gim Geomatics’ descubre motivos de arte rupestre en yacimientos ya conocidos gracias a un innovador sistema de toma de datos y un programa informático propio.
Personal de la empresa “Gim Geomatics”, tomando datos en el Solapo del Águila, la estación de arte rupestre más importante de las Hoces del río Duratón.
“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, decía la famosa frase de la zarzuela ‘La verbena de la Paloma’. Así es. La informática depara día tras día sorpresas en todos los campos, y continuará haciéndolo a más velocidad.
En el conocimiento del arte rupestre se avecina una gran revolución, como consecuencia de la aplicación de nuevas tecnologías. Lo que ayer parecía imposible es hoy factible. No podía imaginar la arqueóloga María Rosario Lucas Pellicer hace varias décadas, cuando se lamentaba por la irreparable desaparición del arte rupestre de las Hoces del río Duratón, que llegaría el día en que se podría hacer un exhaustivo inventario de las pinturas realizadas allí por el hombre prehistórico, incluyendo aquellas ya no visibles al ojo humano. Pues bien, ese día ya ha llegado.
Buena parte de la culpa es ‘Gim Geomatics’, una sociedad que en 2012 recibió una subvención del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (en la convocatoria de ‘Ayudas a empresas para proyectos de Patrimonio’), por un proyecto de rimbombante título: “Elaboración de un sistema gestor para la protección, puesta en valor, y divulgación del arte rupestre y estaciones prehistóricas (SIGAREP)”.
Los dos socios de ‘Gim Geomatics’, Vicente Bayarri y Jesús Herrera, después de casi una década en el estudio del arte rupestre, pretendían aplicar en la vertiente norte del Sistema Central (Segovia y Ávila), las mismas técnicas que ya habían empleado previamente en la otra cara, la de Madrid y Guadalajara, para descubrir y documentar estaciones de arte rupestre.
De inicio, y partiendo de localizaciones de conjuntos pictóricos facilitadas por la Junta, el personal de ‘Gim Geomatics’ llevó a cabo un trabajo de campo consistente en tomar datos precisos de esos emplazamientos. “Se trataba —explica Bayarri— de recoger las coordenadas exactas de algunas estaciones de arte rupestre”. Para obtener en 3D una reproducción perfecta del abrigo o cueva recurrieron a un láser escáner y a técnicas de fotogrametría. La fiabilidad de estas tomas de datos es máxima, ya que el margen de error es de 2 milímetros.
En cualquier caso, el proyecto de ‘Gim Geomatics’ no se quedó únicamente es conseguir información espacial de los yacimientos arqueológicos visitados, sino que, dando un paso más, con los numerosos datos obtenidos, se procedió a su procesamiento, con la intención de detectar un patrón sobre la ubicación de las estaciones de arte rupestre. Y luego, aplicando a una superficie amplia de terreno diversos parámetros previamente establecidos en base a la información almacenada (altitud sobre el nivel del mar, porcentaje de pendiente, orientación, radiación solar o cuenca visual), se realizó un “mapa” de lugares que potencialmente podían acoger arte rupestre. El método, según asegura Bayarri, funciona, pues ha permitido descubrir nuevos yacimientos. “Una vez que el ordenador te dice cuáles son los lugares con alta probabilidad hay que ir a comprobarlo; y en la provincia de Segovia han aparecido al menos cinco conjuntos pictóricos que no estaban inventariados”, revela.
Pero, sin lugar a duda, la principal innovación de ‘Gim Geomatics’ es su sistema de documentación de las estaciones de arte rupestre.Utilizando un complejísimo sensor multiespectral, que recoge información sobre la luz, y procesando a continuación los datos de acuerdo a un programa informático diseñado por Bayarri que capta 30 bandas de color, “se pueden descubrir motivos pictóricos que el ojo humano no ve”. Como ejemplo, Bayarri cita un caso en la provincia de Ávila, donde ‘Gim Geomatics’ fue a documentar una figura antropomorfa y, tras transformar en imágenes los datos, apareció una escena de una danza ritual, con cerca de 20 hombres. Además, Bayarri destaca que su método permite determinar la composición química de los motivos pictóricos y comprobar si están afectados por hongos.
En la provincia de Segovia, el caso más llamativo ha sido en el Solapo del Águila, en las Hoces del Duratón. Si, de acuerdo a la bibliografía, allí estaban documentados cerca de 80 motivos pictóricos, los análisis de ‘Gim Geomatics’ han permitido identificar alrededor de 60 nuevos. “En realidad —matiza —, son motivos nuevos o modificaciones de los antiguos”. El Solapo del Águila no es el único sitio donde ha intervenido esta empresa radicada en Torrelavega. También ha estado en la cueva de Fuentebuena (Matabuena), en la cueva de los Siete Altares (Villaseca) y en el yacimiento de Domingo García. A la hora de hacer balance de esas actuaciones, Bayarri revela que “en la mayoría de esos yacimientos hemos encontrado más figuras que las que ya se conocían”.
De momento, mientras espera que estos descubrimientos se den a conocer en septiembre, en un congreso a celebrar en Burgos, Bayarri sostiene que Segovia “tiene bastante potencial en arte rupestre”, añadiendo que “si hubiese medios para realizar prospecciones según nuestro sistema, es fácil que se duplicara el número de yacimientos con pinturas”.
EL ADN DE UNA PARTÍCULA
“Lo que hacemos es como sacar el ADN de la luz de una partícula”, explica Vicente Bayarri, quien detalla que el método de trabajo de ‘Gim Geomatics’ ofrece un sinfín de posibilidades para revelar motivos pictóricos que han desaparecido de la roca, aprovechando que su pigmento penetró levemente en ella. El procesamiento de los datos obtenidos con el sensor multiespectral posibilita a los técnicos de ‘Gim Geomatics’ aislar colores en la pared y descubrir si un motivo pictórico está oculto porque se ha sobrepuesto otro sobre él. Desde la empresa de Torrelavega, que también ha trabajado en Altamira y en otras cuevas famosas del norte de España, se defiende que, en la provincia de Segovia, “sería conveniende redocumentar todos los yacimientos de arte prehistórico”, al entender que los nuevos hallazgos ofrecerían una visión más cercana del hombre que plasmó en abrigos y solapos esos motivos pictóricos, entre los que destacan antropomorfos, líneas paralelas, rayas, puntos y otros diferentes signos.
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 10 de agosto de 2014

