Todos coinciden en lo mismo y eso que aún no han terminado, así que debe ser muestra de que las cosas se están haciendo bien. Los quince jóvenes del Curso de Pintores Pensionados definen las dos semanas que llevan viviendo en Segovia como una experiencia «enriquecedora» y no solo a nivel profesional, también personal.

Durante estos días, estudiantes de Bellas Artes de todas las facultades de España tienen la oportunidad de vivir en una ciudad como esta, rodeados de historia y con un rincón mágico a cada paso. Tienen la posibilidad de ver Segovia de una forma «más pictórica y más clásica», apunta Guillermo Masedo, estudiante de la Universidad Complutense de Madrid, una mirada muy diferente a la que se ve como turista.
La beca aún no ha finalizado, todavía tienen una semana por delante para seguir trabajando y asistiendo charlas. Compaginan lo teórico con lo práctico para conseguir una base sólida y algunas de las actividades teóricas las han realizado rodeados de naturaleza. Uno de los jóvenes, Jesús Utiel, de la Universidad de Cuenca, señala que «las clases teóricas en el aula son anticuadas» y eso lo perciben los organizadores del curso.
Han preparado varias tertulias, y las excursiones han acercado diferentes lugares y paisajes de la provincia a los jóvenes becados como las Hoces del río Duratón, el mar de pinares en Cantalejo o la campiña segoviana entre Sepúlveda y San Miguel de Bernuy. En estas tertulias -como la que ofreció el pasado viernes Juan Antonio Barrio, académico de San Quirce y coordinador de esta edición, sobre la literatura y la pintura- «son importantes porque en el arte es necesario saber lo que opinan los demás», comenta otra de las alumnas del curso, Rocío Ocaña estudiante del CES Felipe II de Madrid.
La colaboración de instituciones públicas como los municipios por donde recalan con sus lienzos, la Diputación Provincial o la Junta de Castilla y León es fundamental para la celebración de este experiencia humana y artística.
Los jóvenes talentos también destacan de estas tres semanas de estancia en la ciudad -se hospedan en el Palacio Quintanar- la convivencia con el resto de compañeros. De esta forma pueden compartir «la pintura día a día», indica José Antonio Gómez, de la Universidad de Málaga. Están con gente que comparte sus mismas inquietudes, se interesan y dedican a lo mismo. Gracias a esta convivencia quizás se lleven a grandes amigos o simplemente conocidos, o lo que es lo mismo, contactos directos de cara a proyectos futuros.
Un aura especial
Durante estos días los segovianos han podido ver cómo trabajan los jóvenes artistas, pues cada uno de ellos ha recorrido el casco antiguo en busca de paisajes y edificios para plasmarlos sobre el lienzo. Otra de las futuras pintoras, Virginia Bersabé, de la Universidad de Sevilla, señala que su rincón especial de la ciudad es el Valle del Eresma, donde va cada atardecer para plasmar el horizonte sobre su cuadro, y es que dice «cada día es diferente». Destaca también que Segovia tiene otro «aura» muy diferente al que está acostumbrada a ver.
Les queda menos para dar a conocer el trabajo de estos días a los segovianos. El próximo miércoles La Alhóndiga albergará la exposición de estos quince artistas donde mostrarán sus lienzos pintados estas semanas y donde los visitantes, aparte de contemplar los lienzos, podrán adquirir las obras de las promesas de la pintura de paisajes de nuestro país.
Sin embargo, la actividad no termina con la muestra y es que aún tienen varias tertulias programadas como la del lunes 18 en homenaje a Agapito Marazuela, la del jueves día 21 con Juan Manuel Santamaría, sobre la influencia del curso de pintores en la pintura contemporánea española, o la de Javier Herrero el viernes día 22 con ‘fotografiando el paisaje’. Se celebrarán en el Palacio de Quintanar, gracias a la Fundación Siglo de la Junta de Castilla y León, y la entrada es libre.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 17 de agosto de 2014

