El tercero de los encierros de las fiestas de Sepúlveda ofreció a los centenares de participantes la posibilidad de realizar rápidas y bonitas carreras, gracias al extraordinario juego que dieron las reses de la ganadería de Los Bayones.

La manada realizó el recorrido siempre muy estirada y sin derrotes a las talanqueras. La nobleza de los astados hizo que el encierro no registrara heridos.
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 1 de septiembre de 2014

