Lunes, 19 Octubre 2026

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“La manera festiva que Rodao tenía de contar las cosas era su manera de hablar en serio”

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Antonio Linage apadrina la presentación en Sepúlveda del libro ‘José Rodao ¡Ese soy yo!’, obra del periodista Carlos Álvaro

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El restaurante Cristóbal de Sepúlveda acogió la presentación del libro ‘José Rodao ¡Ese soy yo!’ (Editorial Círculo Rojo), obra de Carlos Álvaro, periodista de ‘El Norte de Castilla’. La introducción corrió a cargo del cronista oficial de Sepúlveda y académico de la Historia y de San Quirce, Antonio Linage Conde, que calificó el trabajo de Álvaro de “modelo de investigación y divulgación”. Después, ante una nutrida concurrencia, el periodista narró la vida de Rodao y destacó la estrecha relación que el poeta cantalejano mantuvo con Sepúlveda, villa que visitó en múltiples ocasiones, a veces en compañía de los Zuloaga, el ceramista Daniel Zuloaga y el pintor Ignacio Zuloaga.

“Rodao era un hombre de vena festiva, pero esto no quiere decir que estuviera alejado de la realidad de su época o que fuera insensible a los problemas. La manera festiva que tenía de contar la cosas era su manera de hablar en serio”. Con estas palabras, precisas y certeras, encuadró Linage la figura de Rodao, poeta y periodista nacido en Cantalejo en 1865 y fallecido en Segovia en 1927. En su presentación, el cronista de Sepúlveda subrayó la calidad del libro de Álvaro, una biografía profunda de un hombre que dejó huella en la Segovia de su tiempo. “Carlos Álvaro reúne dos cualidades raras en una misma persona: la de investigador y la de divulgador. Lo demostró en las dos entregas de sus ‘Crónicas retrospectivas’ y lo vuelve a demostrar ahora en este libro, su cuarta obra, que es modelo de investigación y divulgación”. Linage también habló de su amistad con Adela Rodao y Carmen Carral, hija y nieta del poeta cantalejano, a las que conoció y trató en Madrid.

Por su parte, el autor del libro desgranó la vida y la obra de José Rodao. Carlos Álvaro mencionó su labor en la prensa y en el libro, su compromiso con los más débiles, con la instrucción de las clases populares y con la democratización de la cultura; y, estando en Sepúlveda, no pasó por alto la atracción que el poeta sintió por la villa, a la que acudió siempre que pudo, incluso a pasar unos días de descanso, como ocurrió en el verano de 1924. Álvaro prestó su voz a Rodao y leyó un artículo que este publicó en ‘El Adelantado de Segovia’ en 1909, titulado ‘Un día en Sepúlveda’. “A Rodao le encantaba la villa, sus calles empinadas, sus vetustas casitas, sus costumbres ancestrales, su gastronomía, los toros…”, afirmó. Y concluyó: “Más que al poeta, al literato o al periodista, en este libro van a encontrar ustedes al hombre, porque la dimensión humana de Rodao es absolutamente extraordinaria”.

Como anfitriones de la presentación ejercieron Antonio Cristóbal, Diego Conte y Juan Emilio Cristóbal, organizadores del acto.