El edificio duplica sus horas de actividad a partir de esta Semana Santa y acogerá jornadas de puertas abiertas tras un frío invierno con apenas 750 turistas.
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La antigua prisión de Sepúlveda completa estos días su reapertura como centro de interpretación de la reclusión y la libertad después de casi cuatro meses de temporada baja en todos los sentidos. El pasado 12 de diciembre recibió a sus primeros visitantes y en total apenas suma 750, si bien durante el invierno solo ha estado operativa los sábados en jornada completa, los viernes por la tarde y los domingos por la mañana.
«De momento va muy bien teniendo en cuenta que hemos pasado los meses más bajos del turismo y además el tiempo no ha acompañado», explica el alcalde, Francisco Notario, en declaraciones a Ical. «Pero todo cambiará a partir de Semana Santa, si recibimos 50 o 60 visitas al día en estas fechas ya será para estar satisfechos».
La Oficina de Turismo del municipio se ubica allí desde este lunes, de forma que el histórico edificio, construido a mediados del siglo XVI en el centro urbano, entre el desaparecido arco de la villa y los cubos de la muralla, podrá duplicar su actividad con aperturas mañana y tarde de miércoles a domingo, dos días más y con horarios más amplios. De este modo contará con una trabajadora a jornada completa (la de la citada oficina) que se suma a la única persona que ha atendido este espacio en sus inicios con un contrato a tiempo parcial.
«Ahora podremos gestionar además de manera conjunta la oficina de turismo con el centro de interpretación y el Museo de los Fueros», el recurso cultural de referencia para Sepúlveda desde que abrió en 2007 en la iglesia románica de los Santos Justo y Mayor (siglos XII y XII), declarada Monumento Nacional desde 1931. Acoge el patrimonio artístico, arqueológico y documental más significativo de la villa, difunde su historia y la de su comarca, y tal día como el próximo miércoles cumple precisamente ocho años de su inauguración como principal reclamo turístico de la población.
Así, tras la imponente panorámica que brinda al visitante cuando se aproxima o el atractivo propio de su recinto amurallado de calles en cuesta y casas blasonadas, Sepúlveda propone una ruta cultural más allá del lechazo que todavía está por explotarse. De hecho, según admite el alcalde, incluso entre los vecinos de esta villa de apenas 1.200 habitantes no son pocos los que todavía no han pasado por la antigua cárcel desde su inauguración: «Muchos estarán esperando a que haya jornada de puertas abiertas», apunta.
En cuatro meses no se ha celebrado ningún día de visitas gratuitas «porque estaba todo aún empezando», pero la habrá en las próximas semanas, aunque todavía no se ha fijado fecha. La entrada general cuesta tres euros; dos la reducida, para mayores de 65 años y menores de 12, entre otros colectivos; y cuatro euros la general si se adquiere de manera conjunta con la del Museo de los Fueros.
Cuatro siglos como prisión
El proyecto ha permitido dar un uso a este edificio de 400 metros cuadrados y dos plantas que empezó a construirse en 1543 y funcionó como prisión hasta el 24 de diciembre de 1984, fecha en la que dos reos destinados al penal de Burgos pasaron allí la noche. Casi 30 años después, el 12 de diciembre de 2014, ha reabierto con una exposición permanente diseñada por la empresa salmantina Vacceo y financiada por la Fundación del Patrimonio Histórico y el grupo de acción local Codinse, que aportaron un presupuesto de 141.360 euros con reparaciones incluidas.
Los trabajos comenzaron en octubre de 2013, terminaron casi un año después y el resultado es un centro de interpretación de la reclusión y la libertad con una propuesta audiovisual que permite al visitante experimentar y conocer cómo vivían los presos, cómo se impartía justicia y las costumbres o usos sociales relacionados de siglos pasados. Pero en la muestra no hay elementos de tortura ni nada explícito en ese sentido, sino que todo se aborda de manera didáctica y pedagógica.
La idea de la privación de libertad, ya sea como cautiverio forzado o como reclusión voluntaria, guía un recorrido apoyado por pantallas táctiles y proyecciones audiovisuales, aparte de paneles, que buscan atraer el interés de mayores y pequeños.Para captar la atención de los niños cuenta con juegos pedagógicos, puzles de prismas con mensajes positivos sobre la libertad y un juego multimedia que les desafía para que planeen la fuga de la cárcel, superando todas las barreras que se les presentan entre la celda y la calle.
En diciembre, el edificio, que anhela erigirse como un nuevo dinamizador para la comarca, abrió nueve días y recibió 212 visitas; 14 y 223 en enero; 12 y 128 en febrero; y 12 y 184 hasta el pasado 25 de marzo. Unas cifras todavía modestas, 747 visitas en total, pero a medio gas y pendiente del inicio de una temporada alta que «traerá el buen tiempo, incrementará el turismo y el interés por entrar», concluye el alcalde de la localidad.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 30 de Marzo de 2015


