Raquel Sanz se estrena el domingo como candidata del PP en Sepúlveda, mientras su marido, el diestro Víctor Barrio, torea en Las Ventas.

A Raquel Sanz Lobo, el próximo domingo, no solo le revolotearán las gaviotas del logo del PP sino sus propios nervios como esposa de torero. La candidata del PP por Sepúlveda dividirá el domingo entre las urnas y Las Ventas. La casualidad ha querido que el mismo día la suerte tiene a ambos cónyuges.
A esta periodista, especializada en Comunicación y Marketing, le apabulla ahora la casualidad. “¿Quién me iba a decir que Víctor iba a torear el 24 de mayo, en Las Ventas”, dice. “¡Tenía que ser este domingo, entre 31 días de toros que tiene el cartel de la Feria de San Isidro”, repetía ayer en declaraciones a EL MUNDO.
“¡Qué se lo va a hacer: Hay tiempo para todo y que haya suerte para ambos!”, dice el diestro segoviano, que tomó la alternativa hace más de dos años y ahora afronta una gran oportunidad al protagonizar una tarde señalada de la Feria de San Isidro, considerada la más importante del calendario taurino.
Cuando su nombre entrón en Las Ventas para formar parte del cartel madrileño, allá a principios de año, esta sepulvedana de 31 años, no había tomado aún la decisión electoral, aunque según confiesa, “ya lo barruntaba”.
“Me pedía el cuerpo hacer algo por Sepúlveda; llevaba meses planteándose formar una candidatura de gente joven, dispuesta a revitalizar Sepúlveda, con gente que vivimos y trabajamos y conocemos nuestro pueblo”, dice. Como muchos jóvenes, Raquel Sanz Lobo, estuvo diez años viviendo y trabajando fuera. En su caso fue Madrid quien sirvió la oferta laboral a esta Licenciada en Periodismo, que ha pasado por varios medios.
Cuando la oferta laboral se agotó, regresó a Sepúlveda, aunque –matiza- “nunca me fui de aquí; siempre compaginé la semana laboral en Madrid con los fines de semana en mi pueblo; el mejor del mundo, donde llevamos viviendo juntos mucho tiempo”, dicen.
El diestro segoviano apoya de cerca la incipiente carrera política de su mujer. “ Es una suerte para Sepúlveda; la conozco y sé de lo que es capaz”, dice.
El domingo lo vivirán separados. Ayer el diestro votó por correo, acompañado por Raquel, porque como siempre que torea en Las Ventas, el matador dormirá la noche anterior en casa de su apoderado, la Familia González. “Un domingo de toros, no es un día para votar”, apunta.
“Estos días hablamos de lo suyo y lo mío: toros y votos y siempre de Sepúlveda”, afirma Raquel. Asiente Víctor
Fuente de la noticia: El Mundo (Edicción de Castilla y León), 21 de Mayo de 2015


