Lunes, 24 Agosto 2026

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Comunidades integradoras

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Desde los romanos, en Segovia hay alguna huella de ellos, y en la Liga Hanseática alemana por poner otro ejemplo fácil, la integración del territorio se hacía a lo largo de las vías de comunicación -ríos como el Rhin que siguiera Andrés Laguna para desplazarse a Colonia con ocasión de su famosos Discurso- o las stradas romanas, como la que atravesaba Segovia y de la que, a pesar de los depredadores de piedras históricas, aún queda alguna huella. Esas realidades geográficas marcaban la zona de influencia en la que se desarrollaba, organizada, la actividad humana.

En nuestro suelo castellano y más concretamente en Segovia, de una manera especial y eficaz se tuvo en cuenta, durante siglos sin que fuera necesario cambiarlas, esta manera de unir actividad y organización agrupándose en Comunidades de Villa y Tierra. Ahora hacemos abstracción de la de Ciudad y Tierra, aunque las motivaciones eran las mismas, que eran privativas de la cabecera del territorio, (ahora llamada B1, ¡toma ya modernidad!).

En Segovia hay tres ejes que pueden ser tomados como elementos integradores y que no han sido tenidos en cuenta para alumbrar (mejor que parir con esfuerzo) una demencial compartimentación de eso que es ahora llamado los UBOST, que puestos a esforzar el caletre también se las trae).

Los tres “ejes naturales” de comunicación, como hacían antiguamente para trazar caminos y carreteras “de torre a torre”, discurren racionalmente uniendo tierras y vida humana (la actividad y el “movimiento de masas” de las que no se nos ofrece dato cuantitativo alguno por cada parcela en la nueva sugerencia) van, para entendernos bien, en la radial que naciendo en Montuenga, por referirme a lugar segoviano, aunque bien podríamos decir de Arévalo a Segovia; la segunda es la que viniendo desde la Comunidad de Cuéllar los vallisoletanos denominan “el atajo” por cuanto les ahorra tiempo y dinero para sus desplazamientos a Madrid y la tercera radial, o tercer eje natural de influencia es la que va desde Aranda, por Torreadrada y Cantalejo a Segovia. Hay una cuarta vía integradora que es la que se extiende a lo largo de toda la Sierra Segoviana.

Si observamos los mapas de la provincia, que desde el siglo XIX están a nuestra disposición, observamos como estas trayectorias eran elemento justificativo de la Comunidad de Villa y Tierra, haciendo Segovia comprensible y respetuosa con la sensatez organizativa y con la oferta racional para que los moradores encontraran solución a sus problemas, al margen de presupuestos raquíticos que hay que ajustar para cuadrar las cuentas que, por otro lado, se despilfarran, aunque en Segovia de esto se note poco.

Hay un documento magistral, firmado por don Celso Arévalo que en 1932 tituló: “La desmembración del País Segoviano”, que la cosa, amigos, no es nueva, aunque machacona y recalcitrante contra nuestra trayectoria histórica y eficaz. En ese trabajo dice el eminente don Celso: “La comarca segoviana está constituida por la Comunidades que a continuación se enumeran, designándolas como es costumbre con el nombre de su cabeza: Tierras de Segovia, Coca, Iscar, Cuéllar, Sepúlveda, Pedraza, Riaza, Ayllón, Fresno, Maderuelo, Peñaranda de Duero, Montejo, Aza y Fuentidueña”. Para mejor entender esto ofrecemos al lector el dibujo que Celso Arévalo ofrecía como mejor justificación comprensible.

Ahora, que según las palabras que se nos han ofrecido -y llegan a nosotros a través de El Adelantado- para justificar los UBOST, “viene a adaptar todos nuestros servicios de este mapa (el mapa de los 14, que son 15 con la B1) que se convertirá en el molde de la organización de la junta en el futuro. Y ofrecemos, sigue diciendo el entrevistado por Guillermo Herrero, ese mapa como sistema de organización para las futuras mancomunidades de interés general (por otro lado nuevas y sobre las que aún no podemos opinar pero que, a lo que se ve, estarán decididas sin opción de réplica, porque serán el ajuste del demencial mapa ignorando las virtudes y eficacia demostradas por las Comunidades de Villa y Tierra). Será bueno, para entendernos mejor recordar que la Constitución Española actualmente en vigor y que a todos obliga, aunque ignorada sino incumplida con harta frecuencia, dice en su artículo 137 que “El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas”. Éstas aparecen en tercer lugar y, además, el artículo 140 reza textualmente: “La Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Estos gozarán de personalidad jurídica plena”. Cuidado con ignorarlo.

Parece que lo anterior no ha sido tenido en cuenta con respecto a los municipios que se quieren segregar a favor de la gestión próxima de otras provincias. Léase Valladolid, Burgos y Ávila en esta ocasión. Otra vez vuelve a la cebada el burro, según un dicho de nuestra tierra que tiene plena confirmación ahora.

No quiero cansar más al lector. A lo mejor dentro de unos días hablamos del papel de las Diputaciones (con mayúscula) que han sido, son y deberían seguir siendo escudo y amparo de los municipios en Castilla ante tropelías que les amenazan.

Parece que toda esta revuelta se motiva porque antes (copio textualmente las palabras justificativas): “Pero a lo largo de estos años cada consejería se ha venido organizando conforme le ha venido bien”. Con ello empezamos a intuir y comprender algo. Ya veremos.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 24 de Octubre de 2015