La portavoz popular, Raquel Sanz, cree que «lo más lógico es que López dimitiese»

La destrucción del escudo franquista (dedicado a Pascual Marín, que fue gobernador civil de Segovia) de la fachada del colegio Virgen de la Peña ha sido el detonante. El acuerdo que otorgó la Alcaldía de Sepúlveda al socialista Ramón López, con solo dos concejales, y el resto de las áreas de gobierno salvo Urbanismo y Participación a los cuatro ediles del PP, es pasado. La renuncia de los populares fue efectiva el viernes por la noche, antes del último pleno. La sesión aclaró muchas cosas... O quizá no. Sí que PSOE y PP no se han entendido en estos meses, que no ha habido comunicación y que la relación personal entre el socialista y la teniente de alcalde del PP, Raquel Sanz, puede haber sido todo menos fluida. La popular la califica de «nula» y el regidor empleó ayer mismo el mismo adjetivo para definir su diálogo. Pero el pleno mostró otra evidencia curiosa a la luz de la composición de los grupos municipales: la moción que presentó el PP para reprobar la actuación del alcalde en la destrucción del escudo franquista fue aprobada por siete votos a dos, los cuatro populares y los tres independientes a favor (de IPS y del no adscrito) y los del PSOE en contra.
Ramón López respeta el resultado de esta votación y la valora como «un voto en conciencia» de cada uno. Le da pie para decir que «imagino que el PP iniciará conversaciones con IPS, porque con una persona que la vote ya tiene ganada la moción de censura». Aunque los populares la descartan por ahora y, sin embargo, el alcalde ha iniciado «conversaciones» con los dos concejales de IPS (el grupo que encabeza el exalcalde Francisco Notario) y tiene previsto hablar con el no adscrito para formar un nuevo gobierno municipal. Y aseguró que «voluntad hay por todas partes» y «en principio buenas perspectivas», aunque «solo hemos hablado de iniciar contactos para formar gobierno».
Raquel Sanz declaró que «no contemplamos la moción de censura» porque «la única opción sería intentar un consenso con otras fuerzas», y es consciente de que el grupo del exalcalde Francisco Notario, Independientes Por Sepúlveda (IPS), solo apoyaría un equipo de gobierno encabezado por el PP «si Raquel no es la candidata a la Alcaldía». Y los populares, con el respaldo de la dirección provincial, mantienen a Sanz como única alternativa, pues le otorgan la máxima responsabilidad en Sepúlveda, donde la hasta ahora teniente de alcalde está «escarmentada» de «experimentos». Y se refiere tanto al mandato anterior con Notario en la Alcaldía en nombre del PP como a estos ocho meses.
El equipo de gobierno ha quedado tan destrozado como el panel franquista. Es obvio que no ha funcionado con el alcalde llevando Urbanismo y su compañero Bautista Vergara, la Concejalía de Participación Ciudadana y Relaciones Institucionales, y con los ediles del PP en las demás funciones: Sanz las de Cultura y Turismo;Miguel Ángel Alonso, Hacienda y Recursos Humanos; Sandra Ortiz, Juventud, Deportes, Asuntos Sociales y Atención a núcleos agregados, y María Ángeles Trapero en Servicios Públicos. Y en la oposición los independientes Francisco Notario, Joaquín Duque y Juan Carlos Llorente, que a la postre son uno menos al pasar Duque a ser concejal no adscrito, integrado en Ciudadanos.
La clave de la gobernabilidad la tienen ahora los independientes que al comienzo del mandato concedieron la Alcaldía al PSOE y luego le retiraron el apoyo, de manera que obligaron a López a firmar un acuerdo con el PP. Hasta ahora socios, López y Sanz se reprochan mutuamente la falta de diálogo. Si la concejala del PP sostiene que López «no nos contaba en las reuniones en qué estaba trabajando y en estos meses quedaba encargado de asuntos y acciones de los que no ha comunicado nada», de manera que «la situación es insostenible», el alcalde alega que la edil popular «no ha hecho nada en estos meses» al frente de la Concejalía de Cultura ni ha dado «cuenta de la gestión». También personaliza López el desencuentro en Sanz porque, dice, «con el resto sí que se trabajaba a gusto y bien».
De modo que todo apunta a que el detonante ha sido la destrucción del panel franquista –«de forma callada para no herir susceptibilidades, pero una foto en redes sociales ha desencadenado el follón», declara el alcalde, y «con una decisión unilateral, sin consultar expertos, que puede tener consecuencias jurídicas porque se ha atentado contra el patrimonio de Sepúlveda», recalca Sanz–, pero la realidad es que la relación nunca ha sido buena tras la firma del acuerdo pocas semanas después de las elecciones.
El Ayuntamiento queda con un gobierno en minoría y una situación como la de mayo. El grupo del PP cree que «lo más lógico y cabal es que el alcalde dimitiese» porque la gestión está ahora en manos de los técnicos «hasta que se agoten». Y el alcalde afirma que «Sepúlveda no va a notar nada en el trabajo del día a día porque los funcionarios son competentes». Y apostilla, para ahondar la herida, que «Sepúlveda es mucho más grande que la rabieta de una señora».
La posible salida la tienen ahora los independientes. Otra vez.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 21 de febrero de 2016


