Según testigos, el animal estaba atado en la terraza del local y mordió al pequeño en el torso dejándole la marca de la dentellada
El vecindario de la pequeña pedanía de Siguero, en el nordeste segoviano, confiesa estar aliviado porque «el pequeño está bien», comenta Eva, del bar Las Escuelas. Y eso, al fin y al cabo, «es lo que importa» después del susto mayúsculo que se dieron a raíz del desafortunado incidente ocurrido a primera hora de la tarde del sábado día 18. Fue durante el aperitivo. Tal y como confirman fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Segovia, un hombre ha denunciado el ataque que sufrió su hijo por parte de un perro lobo. Según el relato de la citada denuncia presentada por el padre, el animal mordió en el torso a su retoño, de apenas catorce meses.
Estaban en la terraza del bar. A Eva el percance le pilló en la cocina, pero escuchó el revuelo y se rápidamente se acercó a ver qué había ocurrido. «Ocurrió muy deprisa, en casi un visto y no visto», indica. Su testimonio y el de otros vecinos coinciden en que, al parecer, el perro lobo mordió al pequeño en el pecho. «Le dejó la marca de los colmillos».
El padre concreta que las dentelladas que le clavó a su hijo se notan en la zona del corazón y que por la espalda se aprecia también la herida de la mordedura a la altura del pulmón izquierdo. La Subdelegación del Gobierno precisa que el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Sepúlveda ha abierto las diligencias oportunas para investigar y esclarecer los hechos ocurridos y denunciados por el padre de la víctima ante el puesto de la Guardia Civil en Riaza.
El incidente se produjo hacia las dos y media de la tarde de hace dos semanas, apuntan fuentes oficiales. El perro lobo «estaba atado con una correa» en la terraza de Las Escuelas, sigue la exposición de la Subdelegación. Esta circunstancia es corroborada por testigos, quienes añaden que no era demasiado habitual que el vecino y dueño del animal bajase por el establecimiento.
Análisis
Los residentes que le conocen y que se han cruzado con él por el pueblo aseguran que cuando pasea con el can siempre lo lleva sujeto con la correa. «Parece que tiene el permiso y los papeles en regla», apostillan los testimonios consultados. Los padres trasladaron al pequeño a Madrid para someterle a los pertinentes análisis, y felizmente «está sano», dice Eva. Para descartar cualquier infección o enfermedad, también se examinó al perro lobo y los resultados han confirmado que no posee ninguna enfermedad que pudiera haber transmitir al niño.
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 2 de julio de 2016

