Un grupo de aficionados de Sepúlveda decidió crear en 2009 la Asociación Cultural Taurina Amigos de Víctor Barrio. Su fin era entonces, como ahora, seguir al diestro, apoyar su carrera profesional y disfrutar de su arte. A mediados de aquel año, Víctor empezaba a torear en novilladas sin caballos, y ya despuntaba.

La Asociación, la peña, tiene ahora 110 socios, la mayoría de Sepúlveda, de Grajera (donde nació el torero) y de los pueblos de alrededor, “donde Víctor tiene mucho cartel y muchos amigos, apunta Sergio Miguel, actual presidente.
Cuando el matador toreaba, siempre le acompañaban algunos socios, fuera donde fuera la corrida. A Miguel le llena la pasión, pero no le ciega cuando dice que “Víctor Barrio era muy buen torero y mejor persona”. Por eso tenía tantos amigos y era muy apreciado en el siempre complejo y difícil mundo del toro. Consternado, Miguel no se ha recuperado del último lance, de la embestida de “Lorenzo”, el toro de Los Maños que ha segado la carrera y la vida del diestro segoviano.
Ayer por la mañana, pendiente de la noticia del traslado del féretro, el presidente de la asociación preparaba la capilla ardiente en el polideportivo de Sepúlveda. “De alguna manera, algún homenaje le tendremos que hacer en agosto tenemos las fiestas de los Santos Toros”, declaró emocionado. Aunque no lo han pensado, claro. Queda tiempo.
El tiempo le sobra a Sergio Miguel para subrayar las cualidades del torero: “Víctor vivía por y para el toro y ha muerto honrando su profesión y haciendo lo que más quería. Es el torero más digno que pueda haber en el escalafón”.
Porque el diestro, “de estilo clásico, puro y entregado”, que empezó como aficionado corriendo encierros y participando en capeas, “quería ser torero desde pequeño”, recuerda. Forjó su arte y su estilo al principio de forma autodidacta, y luego pasó por escuelas taurinas, pero si algo le caracterizaba, recalca Sergio, “es que hasta dormido pensaba en los toros, estaba entregado a su profesión”
Para el presidente de la Asociación Amigos de Víctor Barrio, el percance que le ha costado la vida ha sido solo “mala suerte, porque percances como este pasan todas las tardes en las plazas, aunque no todas las cornadas son fatales”.
Tiene dolor Sergio Miguel. Le sale mientras alaba al torero y al amigo. “La pena es que en el escalafón hay un montón de chavales como Víctor Barrio que se baten el cobre todos los días y que solo salen en los medios si sufren un percance”. A Sergio le reconforta algo que Víctor sí triunfara en muchas plazas y obtuviera el reconocimiento de los verdaderos aficionados. Pero su muerte duele. Y mucho
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 11 de julio de 2016

