La viuda de Víctor Barrio recoge en Madrid una mención en los Premios Taurinos del Club Financiero Génova · Agradece todas las muestras de cariño recibidas en estos meses.

Hasta el 9 de julio de este año no era una cara conocida en nuestro país, pero la tragedia la convirtió ese día en protagonista sin buscarlo. Raquel Sanz es la viuda de Víctor Barrio, el matador de toros que perdió la vida en Teruel en la tarde de ese día, conmocionando a todo el país.
Al dolor por la terrible pérdida, Raquel ha tenido que sumar el que han querido provocarle algunas personas en las redes sociales alegrándose de lo sucedido. No lo han conseguido porque cuando se pierde lo que más se quiere, ya nada más puede doler.
¿Cómo te encuentras?
Estoy porque hay que estar. Normalmente estoy en mi Sepúlveda, porque cuanto menos salga de allí, de mi casa, de mi habitación, más a gusto estoy, pero soy consciente de que no me puedo encerrar allí y tengo muchísima gente a mi alrededor que me obliga a salir y a que haga planes y me entretenga. Voy muy poco a poco.
Hoy has salido para recibir una mención.
Sí, la verdad es que ha sido abrumadora la cantidad de homenajes y de reconocimientos de todo tipo que le han hecho a Víctor desde que pasó la tragedia. Toda la familia, tanto sus padres, como su hermana y yo, hemos intentado asistir al mayor número posible. Y cuando no hemos podido, ha ido alguien de su peña taurina en representación. La gente me dice que tengo que estar cansada, pero a mí no me cuesta venir. Es un día más y encima recibo el calor y el cariño de la gente, la admiración que tenían hacia Víctor como torero, los recuerdos... Son muchas vivencias, así es que por eso merece la pena, aunque también es muy emotivo y duro. Hubiese preferido que todos estos reconocimientos hubiesen sido en vida y por su tauromaquia, su forma de torear y por haber triunfado en el toro. Pero la vida es así y me ha tocado recoger lo que sembró.
¿En quién te apoyas?
En mi familia, mis amigos y en la familia y en los amigos de Víctor. Es una cosa espectacular. Nunca sabemos cómo vamos a reaccionar ante una situación determinada, pero yo puedo decir que conmigo se están volcando de una forma que jamás tendré tiempo suficiente para devolverles todo lo que me están dando de su tiempo, de su vida, de su cariño, de su trabajo...
Dentro de la situación tan dura que estás viviendo debe dar algo de alegría saber que la gente quiere saber de ti.
Es alucinante la cantidad de muestras de cariño que he recibido. Tengo cientos de cartas en casa, que algún día contestaré, miles de mensajes en las redes de gente que se ha puesto en mi lugar, que comparte mi dolor, que me manda ánimos. Es precioso y tengo la suerte dentro de esta desgracia de contar con todo eso, que es muy bonito. Al final no dejas de hablar de él y no se le olvida. Nada reconforta, pero si hubiese algo que reconfortase sería toda esta gente maravillosa que invierte un poquito de su tiempo en mí. Eso sí que es ser buena persona.
Todos nos preguntamos por qué, si los toros ya no matan.
Me han dicho que no me haga preguntas sin respuesta. Yo gritaba eso en la enfermería de la plaza de toros de Teruel. Que no podía ser, que nadie se muere por una cornada en la plaza ya, y más en Teruel. Yo agarraba a los toreros, estaba también Ortega Cano, me cogía a todo el mundo y les decía: "Pero si nadie se muere por una cornada", pero me dijeron que por esta sí. Fue una cornada mortal de necesidad.
Frente a todo ese cariño hay un grupo que, aunque es minoritario, está muy bien organizado y ha dicho auténticas barbaridades. ¿Cómo lo has llevado?
Al principio de todo no me enteré de nada porque bastante tenía ya con mi propio dolor. Me impactó porque todo el mundo se revolucionó. Si lo que pretendían era hacerme daño, no lo consiguieron, porque Víctor ya se había ido. Ellos no me podían causar más daño. Lo de Adrián es otra cosa, que está luchando contra una enfermedad. Ahí tiene que ser como un puñal en el corazón directamente. En mi caso esa gente no consiguió conmoverme lo más mínimo. Lo duro es que siguen, que han pasado más de tres meses y cada día tengo que aguantar que me mencionen en Twitter y nos insulten y nos llamen asesinos.
¿Está en los juzgados?
Sí, por supuesto. La Fundación Toro de Lidia puso a nuestra disposición todos sus recursos y el apoyo jurídico. Son ellos los que en nuestro nombre pusieron las denuncias.
¿Esta situación no te motiva para seguir luchando por la memoria de Víctor y defender la tauromaquia que tanto os ha dado?
Sí, pero también me lo ha quitado todo. Yo voy a luchar por el honor de mi marido y porque creo que nadie puede salir impune por decir lo que le dé la gana. He comentado con algunos matadores de toros que al final tienes miedo de que te reconozcan y te venga un loco y te haga algo. Es muy triste, pero yo no tengo miedo. Igual que han asaltado la casa de un periodista taurino en Francia. La cuestión es hasta dónde vamos a llegar. Se tiene que cortar y la gente darse cuenta de que no se puede hacer lo que se quiera.
Eres concejala en el Ayuntamiento de Sepúlveda también, ¿estás al tanto de la situación que estamos viviendo o lo tienes apartado de tu cabeza?
En mi pueblo sé todo lo que pasa. No he tenido fuerzas para ir a los plenos y a los tres últimos no he asistido, pero ya quiero volver por mis vecinos. En cuanto a la situación nacional me perdí mucho, pero ya este último mes sí que sé cómo están las cosas y pienso lo mismo que la mayoría de los españoles, aunque no sea absoluta. Tienen que gobernar el PP y Mariano Rajoy en minoría, que eso también funciona en muchos países. Vamos a demostrar que somos personas racionales también en España y a llegar a acuerdos para gobernar para todos. No podemos tener un país sin gobierno.
Fuente de la noticia: www.gentedigital.es, 28 de octubre de 2016


