Víctor Barrio es otro de los jóvenes toreros que vive abrazado al amargor del ostracismo. Ese compañero que viaja al lado de muchos toreros en sus primeros compases de la carrera, casi siempre tras la alternativa.

Compañero que, muchas veces, llega de manera injusta y sin que nadie lo invite. Como le ha ocurrido al segoviano Víctor Barrio, quien este 2013 ve su nombre apeado de los carteles y de las ferias en las que debería estar presente. Sobre todo en Madrid en la que no hay una justificación para su ausencia. Porque si protagoniza una tarde poco afortunada y encima con la responsabilidad añadida de la alternativa, lo han condenado es algo cruel y entonces, a casi todos los toreros, también debían condenarlos. Porque todos han tenido un día de menos brillo.
Barrio se merece más en vez de este injusto maltrato que ha recibido por parte de las empresas. Tendría, al menos, que haber sido tenido en cuenta en más lugares en ve de ver pasar las semanas sin vestirse de luces. Como en Valdemorillo donde hace dos años cortó cinco orejas en una tarde repleta de torería. Y otras plazas en la que disfrutaron del brillo de su interpretación.
Encima hay otra cosa que no puede quedar en el tintero y es que, Víctor Barrio, es un torero muy aprovechable y que perfectamente puede funcionar en cuanto le den sitio. Porque nadie entiende que viva abrazado al fantasma del ostracismo mientras la Fiesta pierde, entre otras cosas, a una capotero de excepción y a un muletero tan largo como profundo, que torea siempre con mucho gusto. Porque es un profesional muy aprovechable y que, perfectamente podría funcionar.
Fuente de la noticia: www.glorietadigital.es, 19 de abril de 2013 por Paco Cañamero


