En Segovia no gobiernan Bildu ni ERC. Anselmi, que sepamos, nunca ha pasado por aquí y jamás se han producido movilizaciones antitaurinas de relevancia, pero el hecho de poder presenciar un espectáculo taurino en su bicentenaria plaza parece cada vez más difícil.
Tampoco podemos echar la culpa a instituciones públicas de que la plaza no albergue espectáculos, porque la titularidad del coso de la Carretera de La Granja es privada, de un grupo de personas que parecen empeñadas en tirar por tierra la afición taurina de esta ciudad.
Pese a todo, como simple aficionado a la tauromaquia que soy, he de decir que Segovia es taurina, mucho más de lo que algunos parecen querer mostrar y se lleva demostrando mucho tiempo.
Yo me aficioné a los toros en esta plaza y la vi llena, año tras año, gracias a carteles de relumbrón que atraían aficionados de Segovia y su provincia y también de provincias limítrofes. Carteles de campanillas, con una pequeña feria que era cita obligada de las figuras, como Joselito, Ponce, El Juli, José Tomás, Curro o un momento histórico, la enésima reaparición del desaparecido Antonio Chenel "Antoñete" que, pese a su avanzada edad, fue capaz de mostrar un tarrito de su esencia con un cambio de mano que aún permanece en mi memoria.
En ese coso, antiguo pero con solera, se colgaba con frecuencia el cartel de no hay billetes y posteriormente hubo entradas bastante "decentes", con una feria muy profesionalmente organizada durante un par de años por Victor Zabala de la Serna, que ahora gestiona con éxito la plaza de Roquetas y que en esta plaza fue capaz de organizar carteles de interés, con toreros y ganaderías atractivas que atrajeron al público.
Hubo años difíciles, como el 2010, en el que el malogrado Gustavo Postigo organizó, por puro segovianismo según dijo, un festejo mixto a última hora, con presencia de Moura hijo, Bolívar y un Víctor Barrio, aún novillero, que ahora se empeña, pese a las trabas que algunos parecen ponerle, en capitanear esa bandera por el segovianismo taurino.
El año pasado siempre quedará en la memoria taurina segoviana como el primer año del nuevo milenio en el que las puertas de la plaza de Segovia no se abrieron en las fiestas de San Pedro para que los aficionados que esta ciudad tiene disfrutaran de su pasión. Y ahora nos encontramos con un festival, suspendido con explicaciones que a muchos nos sonaron a excusa y aplazado para una fecha que parece moverse según intereses de algunos portavoces, a los que año tras año se les llena la boca en invierno hablando de festejos y ferias que no suelen llegar.
No represento a nadie, sólo a mi mismo, pero creo que el aficionado a los toros de Segovia merece un respeto que algunos llevan demasiado tiempo faltándole. Manolo Lozano es un hombre con un enorme recorrido en el taurinismo y al que no tengo el gusto de conocer personalmente, pero si a los hechos me remito, como principal propietario de esta plaza de toros de Segovia su trayectoria en estos últimos años deja bastante que desear. Desconozco los motivos, y me gustaría conocerlos de primera mano, para entender cómo, en un momento tan difícil para la fiesta como el que estamos viviendo, nadie parece dar un paso adelante para reivindicar la taurinidad de Segovia.
Uno observa, con pura envidia, a capitales de tamaño similar a Segovia, como Soria o Ávila, que próximamente albergarán en sus plazas carteles de lo más interesantes y las ganas de llorar siguen creciendo. Porque no creo que esas dos provincias, por poner dos ejemplos cercanos, tengan más aficionados que la mía, pero el trabajo profesional de algunos por el fomento de la tauromaquia da sus frutos.
Seguramente si estas líneas ven la luz y son publicadas en algún medio, obtendré respuesta y seguramente será tratando de desacreditarme. Por suerte, en esto del toro no soy nadie y no tengo más crédito que el de un aficionado que vive a 500 metros de un edificio en el que se enamoró de la tauromaquia y que ve como ese lugar, con un encanto difícil de describir pero con esa solera propia de los rincones con historia, se ve cerrado a cal y canto porque nadie demuestra la voluntad necesaria para que se utilice como todos queremos, con un festejo taurino a la altura de esta ciudad.
No toméis esto como una afrenta, ni como un pulso, no lo es, de verdad. Es simplemente un grito de auxilio, una petición de ayuda para que mi ciudad no sea, un año más, el "patito feo" de la Castilla y León taurina y que no vuelva a ostentar el dudoso honor de ser la única capital de provincia en cuya plaza no se da ningún festejo de relevancia.
Óscar Arcones Martín @ojkararcones
Fuente de la noticia: http://www.twitlonger.com/show/n_1rkm8fm


