A continuación os mostramos el Pregón que leyeron los Caballeros Templarios la noche del pasado día 20 de julio, durante la Fiesta de los Fueros de Sepúlveda 2013.

Buenas noches pueblo amigo de Sepúlveda. Gentes afortunadas que vivís sobre esta hermosa roca, al amparo de los santos que os cuidan desde las iglesias que llenan el pueblo y que…algunos visitáis poco. Me parece a mí, que muchos vais más a las tabernas que a la casa de Dios, menos mal que tenéis a la sagrada Virgen, la que está en la Peña, que os guarda de todo mal.
Otro año, ....otro año ha pasado, mas raudo de lo que nos gustaría a los que ya peinamos canas y mas lento de lo que querrían los jovenzuelos que aguardan el momento de entrar a vivir en esta sociedad actual, corrupta y convulsa y que sin embargo ellos esperan llena de venturas, pese a lo difícil de hallar en este momento un trabajo o seguir los estudios.
Siempre es una alegría estar entre vosotros y sentirse uno más de la villa más hermosa que conozco en esta ancha Castilla: ¡!!!Sepúlveda!!!!.
Estos que veis en torno a mí llevando las máscaras de reyes y papas, mi compañía de Templarios, me rogaron, una vez más, buscar posada por un día. Se ve que los años anteriores se sintieron bien acogidos y comieron y bebieron abundantemente, incluso algunos, aunque sus votos de monjes templarios no se lo permitían y les costó una dura penitencia, comieron y bebieron en abundancia y se hicieron con el amor de alguna moza que las hay muy hermosas en la feria y… como la vida ya nos trae suficientes tristezas sin buscarlas, he accedido a que se diviertan esperando de vuestra amabilidad y reconocida generosidad un trato semejante al de años anteriores.
Vuestro fuero nos impide tener casa en este hermoso alfoz, pero ya veis como, con algún motivo o sin él, os visitamos con frecuencia para llenar de belleza nuestros ojos y de paz nuestro espíritu pasando unas horas con vosotros.
Nuestra misión, la misión de mi compañía, es conducir con seguridad dineros y tesoros a lo largo de toda Europa, viajamos de monasterio en monasterio, de encomienda en encomienda, de ciudad en ciudad, haciendo de mensajeros y ayudando a que, en esta época confusa y guerrera, lleguen con bien a su destino los viajeros y peregrinos que recorren los caminos y también, como no, sus tesoros y mercancías.
Esta cruz que llevamos al pecho es el signo al que se acogen, seguros de que los hombres que la portan son hombres de bien,..... a pesar de que en esta feria sepulvedana pierden un poco el sentido común y se desmandan, y les ampararan contra los bandidos y ladrones que asolan los caminos y contra las huestes de algunos señores políticos que asaltando a estas pobres gentes llenan sus bolsas de forma ilegal y abusiva. La avaricia y la corrupción de los poderosos no tiene límites; los que debían dirigir y dar ejemplo al pueblo les sangran con impuestos sobre la casa, la comida, el vino….los caminos, los vehículos….cualquier cosa les sirve para llenar sus arcas, sin que los pobres vean provecho alguno de su sacrificio Y eso amigos ha sucedido en la antigüedad, sucede ahora y sucederá hasta en el siglo XXI y…. más.
No todos tienen la suerte que tenéis vosotros, sepulvedanos y sepulvedanas cristianos, judíos y moros que vivís en paz bajo el amparo del rey, sin señor feudal conde, duque o marqués que os explote o a quien debáis obligadamente servir.
Hoy no hemos llegado de vacío a esta vuestra villa, muchos viajeros nos han acompañado cuando les hemos contado las excelencias de vuestro asado y la bondad de vuestros vinos, y todos quieren participar comprando y vendiendo en esta famosa feria que el rey Alfonso, el sexto, os concedió.
Las ferias y los mercados son el alma de las poblaciones que como la vuestra viven de que les visite mucha gente y de que se gasten aquí algunos de sus dineros, cuanto más mejor; con ello el Concejo recauda su parte y puede pagar a los trabajadores del Municipio y sus alcabalas al rey.
Rica en verdad es vuestra villa, por lo que hemos visto, huertas con dulces frutos en los árboles y hortalizas en el suelo, tierras con trigo para los hombres y cebada para los animales, ovejas churras de buena carne, las mejores del mundo, y merinas de excelente lana, lebreles, podencos y perros de cazar lobos, halcones y azores que atrapan como rayos en el cielo a las suaves palomas, animales todos poderosos y…… caros.
Bien se ve que en Sepúlveda se les estima mucho pues vuestro fuero ordena pagar 50 maravedíes por matar un halcón y solo cuatro por tocar el pecho de una mujer casada. Compraremos algunos para regalar al maestre de Jesús de Ponferrada que es muy aficionado a cazar.
Otras veces, en esta feria, nos ha llamado la atención la gran cantidad de mercaderías que había en los puestos que llenan las plazas y calles pero este año hemos visto cuanta variedad de productos se pueden comprar aquí. En el portazgo de la ciudad se registran desde telas nobles venidas de toda Europa, hasta joyas de metales nobles; desde herramientas de trabajo hasta esclavos moros para el trabajo….desde especias raras para dar sabor a los guisos, hasta tintes para los paños que con las lanas de los merinos hacéis aquí.
Una gran riqueza se acumula en las plazas y calles en estos días de feria: mujeres luciendo sus galas más ricas y hombres con la bolsa bien repleta de maravedíes se mueven entre los puestos para comprar telas, animales y simiente que son necesarios para la vida y algún capricho para darse gusto una vez al año.
Con ellos y para ejercer su oficio, acuden ladrones desde todos los rincones de Castilla. Si se hacen con buen botín, el viaje les habrá merecido la pena, pero si les pillan hurtando, el castigo es ciertamente duro en esta villa, que las manos o la vida les va en ello.
Hemos consultado el fuero y advertido a nuestros criados y acompañantes: Aquí en Sepúlveda no se andan con chiquitas, todos tenéis asegurada la paz pero… el que produce alguna alteración con peleas o roba alguna mercancía, tiene un castigo muy severo. Y seguro que han oído con miedo lo que los maestres les hemos dicho.
El que moleste o haga algún daño, pagara mil maravedíes al rey de multa y al que hayan molestado el doble del daño que le hayan hecho. Y si no tienen dinero, cosa que les pasa a muchos,… les ahorcan.
Y también asusta saber que si alguno mata a otro, el castigo es terrible pues lo entierran con el muerto. Si solo causa lesiones le cortan la mano.
El que roba debe devolver lo robado y pagar una multa al rey y si no puede pagar le tiran por las peñas abajo, que en este pueblo es fácil encontrar un lugar para despeñar ladrones.
Así que mis amigos sepulvedanos, con esta perspectiva hasta las máscaras que traemos de estos reyes malditos, han jurado portarse bien y divertirse en la feria sin meterse con nadie, y tienen por seguro que los alguaciles de la villa son severos pero justos y no sufrirán daño alguno.
Parece que con estas penas, el pueblo en los días de feria es más que seguro y cada cual puede cumplir el deseo que a Sepúlveda los ha traído: unos a comprar, otros a lucirse y que les vean, quizá buscando con quien casarse, que las ferias se prestan mucho a las nuevas relaciones; otros a beber y bailar para olvidar lo duro de la vida, otros para ver a gentes que no ven hace mucho tiempo…. Todos en las ferias de Sepúlveda encuentran lo que buscan.
Sepulvedanos todo lo que vemos en este pueblo nos parece hermoso pero nada mas hermoso que el ver compartir esta belleza entre pueblos y gentes diferentes, dando una muestra de tolerancia y buen hacer.
Hasta el año que viene que esperamos visitar de nuevo esta feria cada vez más famosa y cuidada. Nos vamos con las máscaras crueles a lo largo de Castilla y León, llevándonos vuestro recuerdo amable, para contar la belleza y las bondades de este lugar a quien quiera oírnos que la buena propaganda hará que otros vengan a visitaros y se dejen sus dineros en mesones y posadas, que buena falta hacen en los tiempos que corren.
¡Sepulvedanas!, ¡Sepulvedanos!, y amigos todos de la villa de Sepúlveda!, Solo nos queda daros las gracias a todos por estar aquí y desear que todos estemos también el año próximo.
Texto de María Antonia Antoranz


