Lunes, 31 Agosto 2026

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El final del verano hace que los pueblos se vacíen tras el dinamismo de los últimos meses

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Los municipios de Segovia destilaron vitalidad en la época estival con numerosas actividades que se realizaron con el fin de atraer a veraneantes. La coyuntura económica ha situado este destino vacacional entre los primeros.

La llegada del mes de septiembre trae consigo la rutina del mal tiempo un año más. El curso escolar comienza y hay que llevar a cabo todos los preparativos, mientras los padres vuelven al trabajo. Los pueblos se van vaciando después de unos meses llenos de vida.

Bien es sabido que con la llegada del verano, los pueblos se convierten en el principal destino vacacional y multiplican el número de sus habitantes. El campo y el aire fresco atraen a los ciudadanos de la capital que están cansados de coches, agobios y rutina. Los municipios de la provincia de Segovia no son una excepción, por lo que son millares las personas que han disfrutado del calor rodeados de un entorno rural.

Los pueblos se han convertido un año más en un foco de vitalidad durante los meses de julio y agosto, cuando los niños corretean por todas las calles hasta la madrugada y los mayores pasean con una tranquilidad que parece no tener fin. La bicicleta se convierte en el principal medio de transporte y los coches se cambian por tractores. El despertador es sustituido por el cantar del gallo antes de la salida del sol y las prisas se olvidan con las charlas al fresco.

Las actividades culturales, deportivas y gastronómicas reviven a los pueblos y les dotan de un dinamismo que está ausente el resto del año. Exposiciones, mercadillos, campeonatos, torneos, actuaciones, veladas interminables o cines al aire libre son los principales eventos que permiten a los forasteros disfrutar del buen tiempo. Por otro lado, la época en la que cada pueblo recibe más visitantes es, sin ninguna duda, la semana de las fiestas patronales.

Las jornadas de celebración han sido capaces de unir a foráneos y residentes formando una gran familia dispuesta a disfrutar al máximo unos días dedicados a su patrón. El dinamismo de la programación estival de los pueblos sirve para atraer a los veraneantes y mantener entretenida a la gente del pueblo. El buen tiempo de estos meses permite la realización al aire libre de muchas actividades que tienen mucha afluencia ya que los habitantes han llegado a triplicarse en las calles de algunas localidades.

Uno de los eventos más tradicionales durante el verano son los mercadillos. A lo largo de todo el año se permite la venta ambulante en muchos pueblos un día a la semana, como los lunes en Riaza, los miércoles en Sepúlveda y La Granja de San Ildefonso, los jueves en Ayllón y los viernes en Prádena, Cantalejo y Valsaín. En el mes de agosto, los puestos se han multiplicado, como cada año. Las plazas y las vías principales de estas localidades se copan de tejados de tela y barrotes de metal en los que se puede encontrar de todo, desde ropa y calzado hasta cacerolas y plantas. Para los vecinos y forasteros es un atractivo más, hasta el punto en el que ‘dar una vuelta por el mercadillo’ se ha convertido en un clásico para jóvenes y mayores.

A esta actividad, se suman los bares, que incrementan su movimiento porque tras las compras llega el momento de refrescarse con una bebida fría y un pincho de tortilla antes de comer. Después de pasear bajo la solana, qué menos que una recompensa. En localidades como Cantalejo, “el mercadillo ocupa varias de las calles principales del municipio”, expresa el alcalde José Antonio Sanz. El mercado de los viernes puede llegar a ocasionar algún inconveniente con el tráfico, pero “nada importante que no se pueda aguantar un día a la semana”, apunta el briquero.

Por otra parte, estas localidades también gozan de muchas actividades culturales y deportivas a lo largo de los meses de julio y agosto, donde los veraneantes participan llegando a ser centenares en los municipios más grandes.

“Todo es poco para hacer disfrutar del pueblo y hacerlo más atractivo si cabe”, aclara el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, José Luis Vázquez. La realización de eventos se ha intensificado para entretener a toda la población. Actuaciones teatrales, conciertos, veladas o festivales han protagonizado muchas de las noches calurosas en los pueblos.Además, los ayuntamientos organizaron muchos torneos deportivos durante las semanas que anteceden a las tradicionales fiestas del pueblo, que ha sido una vez más, la temporada en la que más gente se ha aglutinado.

La llegada de los meses más cálidos propicia que los pueblos de la provincia, algunos de los cuales están al borde de la despoblación, multipliquen su número de residentes. La mayoría de los municipios ha disfrutado de una actividad que está llegando a su fin. Las localidades más grandes apreciarán menos la caída de la población y actividad que se aproxima los próximos días, pero los pueblos pequeños vivirán en silencio la nostalgia del buen tiempo hasta el año siguiente.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 2 de septiembre de 2013