Tatito

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Cerrato Insólito

Javier Garrapucho, Tatito, fue un polifacético personaje en Venta de Baños, sobre todo en la esfera pública, ya que fue ciclista de cierto éxito, practicó atletismo, jugó a la pelota a mano, al baloncesto y al fútbol, hizo sus pinitos en el mundo de la canción y sobre todo en el mundo de la tauromaquia.

Comenzó participando en los espectáculos de vaquillas en las fiestas de los pueblos. Tenía tanta fuerza que las cogía de la cornamenta y las tumbaba. Le gustaba mucho hacer como los forcados portugueses pero él solo, sin grupo respaldándole, hasta dominar al astado y acabar montándolo cual caballo.

Este proceder provocó que saliera en el entonces famoso NODO. Había ido junto con otro amigo en una moto a Sepúlveda (Segovia) para participar en un espectáculo con vacas de considerable tamaño. En el redondel corría igual hacia atrás que hacia delante: cuando la vaca arrancaba hacia él, corría hacia atrás. Cuando la vaca llegaba a su altura la cogía de los cuernos, la dominaba y se subía encima de ella.

Ese día estaban presentes figuras del toreo de primer nivel, como Antonio Bienvenida, Pérez de Mendoza, Victoriano de la Serna, etc. Tan espectacular resultó su actuación que Antonio Bienvenida le dijo que pese que llevaba en el mundo de los toros toda su vida nunca había visto a nadie hacer nada igual.

Tras la exitosa actuación de Sepúlveda, donde había estado ataviado con un jersey verde, se cambió de ropa y se fue a un salón de baile. Cuando estaba bailando con una chica se le acerca otra y le pregunta “¿usted es el del jersey verde?”. Al responder afirmativamente, la chica le dice “pues ha dicho mi señora que vaya a su casa que quiere hablar con usted”. Intrigado, preguntó la identidad de la citada señora. “Si pregunta eso es que usted no es de aquí” le dijo la enviada. “no, soy de la provincia de Palencia”, aclaró él.

Le dio instrucciones para llegar al domicilio de tan misteriosa señora. Debía ir a Riaza (Segovia) y llamar en el chalet más lujoso que viera en la entrada al pueblo.

Cogió la moto y se encaminó a Riaza. Al entrar al pueblo vio un chalet impresionante, con columpios en el jardín. No dudó que era allí donde le enviaban. Tras tocar el timbre sale un mayordomo con frac y le pregunta “¿a quién tengo el honor de anunciar?”. Antes de que respondiera, el mayordomo continuó: “ah, ¿es usted el del jersey verde?”. La insistencia en su indumentaria le hizo pensar a Tatito que se trataría de algo relacionado con los toros. Tras confirmar que sí era el del jersey vede, el mayordomo llamó a la señora, que apareció instantes después y tras ordenar que sacaran el coche apareció un Mercedes impresionante, con una cabeza de búfalo en el interior.

Se trataba de la dueña de la empresa El Búfalo (famosa por comercializar productos de limpieza de calzado, impermeables, etc.).

Tras montar en el Mercedes le explica que quiere que participe en un festival taurino organizado por ella, y se dirigen al hotel en el que se hospedaban los citados toreros presentes en el festejo de Sepúlveda. Le preguntan que cuánto cobra, y que lo hace por afición y nunca ha cobrado nada. Todos extrañados, le dicen “¿pero entonces no es usted profesional?”.

La señora le indica al encargado del hotel que “este señor va a estar aquí toda la semana, los gastos corren de mi cuenta”. Tatito hizo un amago de queja: “pero es que mi amigo tiene que irse a trabajar y si me quedo yo con la moto ¿cómo vuelve?”.

Finalmente su amigo regresó con la moto, ya que a él le aseguraron que tras esa semana le llevarían donde quisiera.

Y así es como estuvo toda una semana participando en los festejos taurinos, tanto actuando en su especialidad en plan forcado, doblegando y montando a las reses, como de vigilante en las vaquillas para mujeres (soltaban vaquillas pequeñas para mujeres y él era el encargado de intervenir al quite si la vaquilla arrollaba a alguna mujer.

Transcurrida la semana en Riaza, el apoderado de Victoriano de la Serna le propuso actuar en la plaza de Madrid todos los sábados con un traje de baño de aquella época (como de piel de tigre), ofreciéndole por ello 1.000 pesetas cada tarde que actuara. Él dijo que sí, pero su familia no le dejó.

Finalmente le llevaron a Venta de Baños.

Después participaría en espectáculos cómico-taurinos, apareciendo en el cartel como matador junto con una amplia cuadrilla.

Jugando al fútbol fue portero del Venta de Baños. Tras un partido frente al Júpiter Leonés en el que encajó una goleada de escándalo, la prensa tituló El portero torero.

Como cantante, llegó a actuar en teatros (incluso en el Teatro Calderón de Valladolid) y en Televisión Española, siendo su especialidad la zarzuela. Tras la catastrófica inundación de Ribadelago (Zamora) del 9 de enero de 1959, participó en un festival benéfico junto cantantes famosos.

Tras jubilarse, se enroló en dos corales de Valladolid, con las que ha actuado en diversos países.

Su hermano, Marcelino Garrapucho, también participó en espectáculos taurinos, con el nombre de Carnicerito VIII, principalmente becerradas y corriendo las llaves.