Confloenta saca a la luz sus nuevos hallazgos

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La presente campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico ‘Los Mercados’ situado a las afueras de la localidad de Duratón descubre una calzada romana porticada y los profesionales trabajan en la perimetración de un edificio, cuya función aún se desconoce

Nadie sabe la historia que está enterrada bajo nuestros pies. Sin saberlo, los cimientos de nuestra casa pueden reposar sobre los vestigios una civilización antigua, cuya cultura, historia y existencia aún está por conocer. Por suerte, la arcaica ciudad romana que data del siglo I a.C., Confloenta, ya estaba documentada por multitud de investigadores que dejaron en papel sus hipótesis y avances. En concreto, fue el cronista de Felipe II, Ambrosio de Morales, quien en el siglo XVI proporcionó las primeras noticias de hallazgos en el área de Duratón, una entidad local menor perteneciente a Sepúlveda. Por tanto, en su término y a orillas del río homónimo, se dispone el yacimiento arqueológico de ‘Los Mercados’, que encierra la villa romana.

Hoy en día, se conocen los metros cuadrados, edificios y calles que componen la ciudad. También quiénes residieron en ella, cuántos eran y hasta qué época. Todo gracias a la labor de los historiadores y arqueólogos que durante años han trabajado en ella. No solo para datar su existencia y colocarla en el mapa, sino también para ponerla en valor. Confloenta es una de las tres ciudades romanas de la provincia, junto a Segovia y Coca. A pesar de ello, no es tan popular. De ahí la necesidad de realizar estos trabajos que permitan musealizarla para conocer su historia, la que, como segovianos, forma parte de nuestro ADN.

Este es el objetivo del director de excavaciones y del Museo de Segovia, Santiago Martínez Caballero. Bajo su mando, una veintena de trabajadores empezaron las labores sobre el yacimiento el 26 de julio, las cuales se sucederán hasta el 30 de agosto. No importa el sol y calor, la lluvia y las tormentas. Tampoco los días de fiesta. Durante cinco semanas y de lunes a viernes, de 7.30 a 13.30 y de 17.30 a 19.30, en suma a las mañanas de los sábados, los arqueólogos profesionales trabajan para cumplir con la campaña de excavaciones. Una vez terminado el trabajo de campo, “que supone solo el 20%”, como clarifica Martínez; es el turno de la investigación, que se extiende a lo largo de todo el año.

Avances en las excavaciones

Cuando el equipo de Martínez llegó en 2017, apenas había indicios de lo que podía haber bajo la tierra de diversas parcelas, en las afueras de la localidad. Sin embargo, con los estudios realizados a través de fotografías aéreas, se descubrió que ‘Los Mercados’ comprendía un gran espacio. En concreto, se trataba de una auténtica ciudad que albergaba aproximadamente a 5.000 personas.

En la presente campaña, “las excavaciones siguen avanzando en las termas y en el barrio sur”, indica el director. De este modo, se trabaja en la perimetración de uno de los edificios cercano a las termas y, por otro lado, están descubriendo uno de los ejes viarios que constituye el Kardo Máximo, la calzada romana principal que atraviesa la ciudad. Todo indica que estaba porticada al presentar en ambos lados restos de basas sobre las que descansaban los pórticos de dos edificios. Una calle esencial, ya que une la ciudad de norte a sur y, según los estudios, llegaría hasta el centro neurálgico de la villa: el foro.

De este modo, hay claros indicios de una ciudad planificada y ordenada a cada milímetro. No obstante, para la total confirmación de esta hipótesis, es necesario esperar el veredicto de los profesionales que estudiarán las novedades del yacimiento a lo largo de este año.

Martínez destaca la importancia de una ciudad como Confloenta. Así, sostiene que “tiene un gran valor histórico, pues no hay ninguna construcción encima de ella, algo que no sucede con Segovia y Coca. Por tanto, se puede estudiar completa y su excavación nos puede dar mucho conocimiento del periodo romano en la provincia”. Y, en consecuencia, de nuestro pasado.

Primeros descubrimientos

El conjunto de termas meridionales o Termas de Fortuna situadas en el extremo sur fueron las primeras estancias que vieron la luz. Reciben el nombre de esta diosa porque en la zona se han encontrado altares, figuras o vasos de ofrendas que rendían culto a Fortuna. Estos edificios públicos estaban destinados al baño y ocio de los ciudadanos. Así, se componen principalmente de un vestuario, un frigidarium -sala de baño frío-, un tepidarium -baño templado- y un caldarium -baño caliente-. Estos dos últimos, están dotados de un sistema de calefacción que consiste en la circulación de aire caliente bajo los suelos de las diferentes estancias.

A ello se suma la palæstra, destinada al baño y natación, cuyos acabados se unen al horizonte del cielo, ornamentado con las privilegiadas vistas a la sierra. En relación con esto, se han encontrado las tuberías que suministraban agua al lugar a través de un acueducto. “Lo que no sabemos aún es su recorrido”, afirma Martínez. Además, “han aparecido todo tipo de materiales arqueológicos de gran valor, como cerámicas, monedas, bronces, hierros o vidrios”, añade. También destaca un mosaico con motivos geométricos.

Líneas futuras

Así, se prevé que las excavaciones continúen en el tiempo, lo que permitirá reclamar, recuperar y promocionar la importancia del yacimiento. Una de las futuras líneas de investigación puede ser el hallazgo de edificios de suma relevancia en la vida política, social y cultural de la ciudad. “Tenemos localizado un templo que preside el foro, que rinde culto al Imperio y a Roma”, afirma Martínez. Pero también hay vestigios de un santuario dedicado a una divinidad, “seguramente a un tipo de diosa madre, pues han aparecido figuras que sirven como exvotos con forma de diosa”, sostiene.

El proyecto de excavación está financiado por la Diputación de Segovia y, a partir de este año, se ejecuta a través de la Universidad de Salamanca. El viernes y sábado de la semana que viene serán las dos últimas oportunidades para los interesados que quieran conocer el yacimiento en unas visitas gratuitas y programadas a las 10.00 horas. Además, todos los objetos que tengan especial interés serán expuestos en un futuro en el Museo Provincial de Segovia. Hasta que llegue ese momento, los arqueólogos seguirán desenterrando vida, cultura e historia.

Historia en vivo y en directo

Confloenta es un claro ejemplo de que los rincones más insospechados, bajo tierras de labranza y en una llanura segoviana, pueden actuar como un libro de historia en abierto. “Antes de la ciudad romana, hemos detectado una primera ocupación de la primera Edad del Hierro, unos 400 años antes”, determina el director de las excavaciones, Santiago Martínez. No obstante, los orígenes auténticos de la ciudad se remontan al siglo I a. C., cuando Roma conquista y reorganiza la totalidad del territorio.

“Hay una ciudad importante celtibérica, que es Sepúlveda, pero tenía una topografía tan compleja que deciden construir una fundación romana ex novo en esta posición privilegiada. Es decir, fuera de las Hoces del Duratón, al paso de Somosierra y de las cañadas, en un llano con acceso fácil que permite poner en marcha una ciudad planificada y ordenada”, detalla Martínez. De este modo, se configuran tres grandes ciudades: Confloenta, Segovia y Coca, las cuales se promocionan y concentran la mayor parte de la población. Eso sin olvidar las aldeas y granjas que completaban el mapa provincial de núcleos poblacionales en la antigüedad.

Los habitantes de Confloenta se dedicaban principalmente a la agricultura y ganadería, pero también al sector comercial. El director recuerda que “estamos en un sitio de cruce de comunicaciones, a los pies del paso de Somosierra, que unía Complutum y Clunia, una de las principales vías de Hispania que, a su vez, coincide con la Cañada Real Segoviana”. También participaba de una vía “que unía el Alto Duero con Extremadura, que se sabe que va desde Numancia hasta Ávila pasando por Tiermes, Confloenta, Segovia y Ávila; que también se correspondía con una cañada que se transforma en la época medieval a la Cañada Real Soriana Occidental”.

Así, se conocen varias de las familias que residieron en Confloenta a partir de las inscripciones que los arqueólogos han descubierto. Por ejemplo, de los licinios, valerios o sempronios, que son propiamente denominaciones romanas. Al principio, los celtíberos convivieron con los romanos y poco a poco asumieron el latín, así como las nuevas costumbres. Pero seguían manteniendo sus tradiciones, como la religión. “Los celtíberos adoraban a varios dioses relacionados con la naturaleza, era un credo politeísta y sin imágenes, de carácter indoeuropeo”, enuncia Martínez. Así, al culto imperial y a los dioses del mundo romano se une la adoración a las antiguas divinidades celtibéricas, “que con el impacto de la romanización y la latinización también cambian y hacen repensarlas”, declara.

De este modo, en la ciudad romana situada en el término municipal de Duratón se documentan cultos a Minerva, Fortuna y Mercurio. Pero también a Epona, la diosa celta de los caballos; o a Las Matres celtibéricas, divinidades de la fecundidad.

Finalmente, Confloenta estuvo habitada hasta principios del siglo VIII, fecha en la que se produce la invasión musulmana y toda su población emigra a Sepúlveda. La ciudad es abandonada, olvidada y enterrada. Hasta hoy, cuando sus cimientos y arquitecturas vuelven a resurgir.