La población del nordeste de Segovia repunta un 5% por el teletrabajo y los nuevos negocios

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La pandemia ha abierto otras posibilidades en esta comarca, muy dañada por el éxodo.

El medio rural es una alternativa más cómoda y saludable de vida y la pandemia ha traído consigo un cambio de mentalidad para muchas personas, que ahora valoran más la libertad y la tranquilidad de los pueblos que el ajetreado modo de vida que ofrecen las urbes. No obstante, no siempre es fácil hacer realidad el sueño de vivir alejado de las masas porque implica un cambio radical de hábitos al que es necesario adaptarse, y a ello se suman otros inconvenientes, como la búsqueda de vivienda.

La gerente de Codinse, María del Mar Martín, dice que al inicio de la pandemia hubo una gran afluencia de familias que se trasladaron a su segunda residencia en los pueblos del nordeste de la provincia. «La población creció cerca de un 30% porque muchos vinieron a pasar el confinamiento y se quedaron durante el verano, pero cuando comenzó el curso escolar la mayoría regresaron a sus lugares de origen», cuenta.

No obstante, a día de hoy existe un ligero incremento de la población, de en torno al 5%, en los 57 municipios de la comarca. La mayoría son personas que han decidido emprender o se han quedado a teletrabajar. A pesar de este cambio de tendencia del último año, desde 2010 la zona ha pasado de 11.600 habitantes a unos 10.500 en la actualidad, además, más del 60% son mayores de 65 años. Según Martín la pérdida de población no se debe tanto a una emigración de familias como a un descenso significativo del número de nacimiento lo que hace que estos pueblos estén cada vez más envejecidos.

Por eso, tanto para Codinse. entidad coordinadora para el desarrollo de la comarca, como para los ayuntamientos supone un soplo de aire fresco el asentamiento de nuevos vecinos y la apertura de negocios. « En los últimos meses se ha cerrado alguno, pero también se han abierto otros, sobre todo ligados al sector del turismo y las experiencias». Del mismo, modo destaca la apertura de negocios vinculados a la salud como una clínica de fisioterapia, dental o gimnasio y de otros como guardería infantil.

La mayoría son pequeñas empresas gestionadas por autónomos. Como el caso de Nuria y Otero, primas y socias que han aprovechado el confinamiento para buscar un modelo de negocio que aunara sus dos pasiones, la naturaleza y el deporte. A partir de ahí crearon en Castrillo de Sepúlveda Territorio Rampinge, una escuela de Marcha Nórdica en la que ofrecen rutas guiadas. Pos su parte, José ha regresado hace tan solo unos meses al pueblo de sus padres, Prádena, para recuperar el oficio de barbero que ejercieron tanto su abuelo como su bisabuelo.

María Olivares y su familia llevan desde 2018 viviendo en Ayllón y cree la pandemia les ha servido para reafirmarse en su elección de vida. Como ingeniera agrícola ha estado viajando por España, aunque fue en Madrid donde formó su familia. Su marido nació en Boceguillas y tienen tres hijos de 10, 9 y 5 años a quienes siempre enseñaron que sus raíces se encontraban en la provincia de Segovia.

Apicultura

Un curso de apicultura que realizó cuando se quedó sin empleo le abrió una puerta al mundo de las abejas, primero como aficionada y luego de modo profesional. Ella y su marido decidieron comprar ocho colmenas y con ayuda de apicultores lograron obtener una miel «excepcional». « Fuimos los primeros sorprendidos porque lo hicimos de manera autodidacta, pero el resultado fue tan bueno que al año siguiente dimos un gran salto y pusimos 150 colmenas para seguir evolucionando», relata. Fue entones cuando comenzaron a comercializar la miel. «Se trata de un producto local muy apreciado no solo en España, también a nivel internacional porque la zona es fantástica, así que comenzamos a venderla en el comercio local y a conocidos. Ahora nos va muy bien».

Al continuar la expansión de su explotación, que ahora oscila entre las 150 y 300 colmenas en función de las condiciones meteorológicas del invierno, decidieron irse a vivir al pueblo para invertir en el tiempo necesario en este proyecto. « Las abejas requieren muchos cuidados y más en una zona con un invierno tan largo y temperaturas tan extremas por lo que desde Madrid no podíamos atender a un número tan elevado de colmenas y decidimos dar el paso», indica.

Al principio no fue fácil, en especial, para su hijo el mediano que le costó mucho adaptarse. « Si tomas esta decisión solo con tu pareja y te sale mal te vuelves, pero con tres niños hay muchos frentes abiertos», advierte. Tres años después la familia está totalmente asentada en Ayllón y la libertad que tienen tanto los padres como los hijos es uno de los aspectos que más valoran.

A estos emprendedores de la zona se suman otras ofertas de empleo disponibles en la comarca. En Codinse cuentan con una bolsa y su gerente, María del Mar Martín, asegura que este verano han tenido realmente complicado encontrar cocineros, camareros, albañiles o electricistas. En este sentido, subraya que «a raíz de la pandemia mucha gente está mejorando o rehabilitando sus viviendas y segundas residencias por lo que hay mucha demanda y a penas hay profesionales disponibles en el mundo rural». Otro nicho potencial de empleo es del cuidado de mayores, «un servicio muy necesario que tradicionalmente no ha tenido la valoración social y económica que merece, pero estamos trabajando para profesionalizarlo. Cada vez hay más personas mayores que quieren quedarse en sus casas y necesitan ayuda», sentencia.

Otra de las vertientes que ha cogido fuerza en el nordeste de Segovia es el teletrabajo. Ya son tres los espacios de 'coworking' creados en colaboración con Codinse. El primero se abrió en Boceguillas en 2019, el segundo en Campo de San Pedro en 2020 y este año ha comenzado a funcionar un tercero en Fresno de Cantespino. En total disponen de unas 35 plazas y ofrecen a los trabajadores la posibilidad de contar con su propia mesa, conexión a internet de alta velocidad y servicios adicionales como despachos privados para reuniones virtuales, impresora o zona de café.

En el de Boceguillas hay cinco trabajadores fijos durante todo el año, pero lo más habitual es que estos espacios sirvan «para que la gente amplíe sus estancias en el pueblo en verano o los fines de semana, que aprovechan y se quedan teletrabajando lunes y martes», señala Martín. Aunque su ocupación rara vez es del cien por cien, reconoce que la acogida está siendo muy buena.

Por último, María del Mar Martín hace hincapié en el problema de vivienda que existe en el medio rural. «Estamos recibiendo llamadas de gente que busca casa en la zona, la mayoría no las quieren para residir de forma continuada, pero sí como segunda vivienda. Hay una mirada diferente hacia los pueblos». Ante esta dificultad, Codinse ha puesto en marcha un banco de viviendas que pone en contacto a los propietarios interesados en vender o alquilar con los demandantes. «De momento, es superior la demanda que la oferta, pero hay muchas casas en desuso que podrían tener una segunda oportunidad». Esto contribuiría a fijar población en el medio rural y daría esperanza a los pueblos.