Lunes, 31 Agosto 2026

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Colmenares desconocidos

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La rehabilitación de una vieja construcción apícola por La Caixa destapa la existencia de una amplia colección de estos edificios en la provincia, hoy en día en estado de ruina.

Aunque la recolección de la miel de los paneles de abejas es una actividad antiquísima, documentada ya desde tiempos prehistóricos, apenas quedan construcciones ligadas a la explotación apícola. La reciente rehabilitación, gracias a un convenio entre la Junta de Castilla y León y La Caixa, de un viejo colmenar de Valdevacas de Montejo ha permitido descubrir un tipo de edificación, prácticamente desconocida en Segovia, que había ido desapareciendo progresivamente de la provincia sin casi dejar huellas. Sin embargo, tras el “hallazgo” de Valdevacas están empezando a salir a la luz otros colmenares en Segovia, dejando entrever que hubo una amplia colección en épocas pretéritas...

En Valdevacas existe un paraje, a poco menos de un kilómetro del pueblo, denominado precisamente “los colmenares”, donde hasta hace medio siglo estaban en funcionamiento cerca de una decena de ellos. Todos se encuentran ahora el ruina.

Su diseño era idéntico. Se trata de construcciones robustas de piedra, de planta rectangular, divididas a su vez en dos partes también rectangulares, de forma que el lado más corto de una coincide con el más largo de la otra. El rectángulo más amplio es un patio abierto, sin techar, por donde entran y salen libremente las abejas. El rectángulo más pequeño, donde se sitúan las colmenas en sí, está cubierto, a una vertiente, y en él se colocan, a modo de muro medianero con el patio, los “cestos” o “corchos”, como si de vasos tumbados se tratara.

Las abejas, tras pasar por el patio, entraban a los “cestos” —elaborados de ramas de sabina o enebro— y allí producían la miel. Y los apicultores accedían al otro lado de los “cestos” por la única puerta del edificio y luego, quitando una tapadera, podían extraer sin peligro la miel de los panales.

“Esta miel era buenísima”, asegura Miguel Ángel Sanz Gutiérrez, propietario del colmenar rehabilitado por La Caixa en Valdevacas. Las plantas aromáticas de las Hoces del río Riaza —en especial, el tomillo, el espliego y la jedrea— daban un sabor especial a esa miel. Pero Valdevacas no era el único pueblo de la comarca con colmenares. Según Sanz Gutiérrez, también los hubo en Maderuelo, Villalvilla, Villaverde y Montejo. Sin embargo, en todos esos casos las contrucciones, a pesar de su notable interés etnográfico, han ido quedando en ruinas hasta permanecer únicamente en el recuerdo de las gentes de mayor edad.

A falta de estudios rigurosos sobre los colmenares en Segovia, sí hay constancia de que su área de distribución no se ceñía a los pueblos situados en el entorno de las Hoces del Riaza. En el despoblado de Villaveses, ubicado en Castrillo de Sepúlveda, también quedan restos de un colmenar, al parecer en uso hasta los años 70 del pasado siglo. Dicho colmenar presenta una tipología parecida al de Valdevacas, lo que hace pensar que el colmenar “tipo” segoviano debió estar muy extendido antaño.

En cualquier caso, no todos los colmenares de la provincia eran iguales. También existieron, y en abundancia, los insertados en fachadas de edificios —como en la iglesia de Pinillos de Polendos—. Pero unos y otros parecen condenados a la extinción, lo que no deja de ser la pérdida de un legado cultural de aquella vida basada en la simbiosis del hombre con la naturaleza.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 7 de enero de 2014