El plan de reordenación prevé la reducción de plazas en Segovia Rural, Cantalejo, Sacramenia, Sepúlveda y Nava de la Asunción.

Tres son los objetivos que se marca la Consejería de Sanidad para justificar el plan de reestructuración sanitaria. Como especificó la autoridad regional –no sin polémica, rechazos y reticencias– en la propuesta de orden planteada en la última mesa sectorial celebrada el pasado día 3, esas prioridades pasaban por, en primer lugar, la redistribución de las cargas asistenciales entre las diferentes demarcaciones que integran las zonas básicas de salud «para equilibrar el contenido funcional de todas ellas, atendiendo a factores organizativos, sociales, demográficos y geográficos».
Y aunque el objetivo es necesario a vista de los profesionales, aquí irrumpe el primer motivo para la discrepancia con los sindicatos que representan a los colectivos implicados en la reordenación del primer nivel asistencial. El por el momento presidente del sindicato médico profesional Cesm en Segovia, y a la sazón máximo responsable del Colegio Oficial de Médicos, Enrique Guilabert, echa de menos un análisis más exhaustivo de las singularidades y particularidades de cada territorio y demarcación.
Habla de factores como el envejecimiento y la dispersión poblacional, pero también cita el «tiempo que se pierde en los desplazamientos de una consulta a otra» en el medio rural, e incluso de la calidad de las comunicaciones existentes por carretera y de los trayectos más o menos largos que distan de las residencias de ancianos de cada zona. Esas variables ayudaría a definir aún más los cupos por zonas.
Para Guilabert, el planteamiento de la Administración regional también pasa de puntillas por el factor de la «frecuentación» que condiciona la actividad de los equipos sanitarios que trabajan en el medio rural.
En busca de la máxima eficiencia
En segundo lugar, el plan puesto sobre la mesa sectorial de la semana pasada por la Junta de Castilla y León también ha fijado sus miras en la consecución de «la máxima eficiencia en la asignación de los recursos humanos en el ámbito de la Atención Primaria, que redunde en una mayor calidad en la prestación del servicio sanitario». Este objetivo es cuestionado y puesto en solfa por los representantes de los profesionales cuando la orden implica, en el fondo, la pérdida de efectivos médicos y dar continuidad a los planes de amortización de plazas por la falta de reposiciones, deduce en tono crítico el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Segovia.
Por último, el tercer objetivo marcado en el argumentario de la reordenación elaborado por la Consejería de Sanidad se fija en «favorecer la estabilidad de los profesionales en los equipos, permitiendo su acceso a las nuevas demarcaciones asistenciales mediante procedimientos de provisión definitiva como es el concurso de traslados». Las reticencias vuelven a aflorar porque –según entiende Guilabert– esa planificación no soluciona el problema de las acumulaciones que arrastran algunos galenos rurales cuando han de cubrir toda la demanda asistencial asumida a raíz de las ausencias de otros compañeros.
Nuevos cupos de tarjetas
Pero una vez cerrado ya el plan de reestructuración sanitaria, ahora toca hacer realidad la creación de nuevas plazas, casi siempre por traslado de zonas rurales a urbanas o periurbanas, y reforzar los centros de salud que tienen una indiscutible saturación asistencial. Sanidad tiene como previsión hacerlo efectivo en el mes de marzo pero, por delante, tiene que cumplir con toda una tramitación administrativa.
El mapa definido para la provincia en esa última mesa sectorial confirma algo que ya se sabía desde que empezó a debatirse la redistribución sanitaria. Se trata de sendos traslados procedentes de los ambulatorios de Cantalejo y de Sacramenia de dos médicos para reforzar el personal urbano que trabaja en Segovia I (Santo Tomás) y Segovia II (La Albuera). El primero dispondrá así de catorce facultativos y el segundo contará con once. En cuanto a los cupos medios, se reducirán con estas incorporaciones y bajarán de 1.533 a 1.423 pacientes por médico en Santo Tomás y de 1.569 a 1.426 en La Albuera, según las previsiones manejadas por la Junta de Castilla y León.
Por su parte, junto a la jubilación sin cubrir de uno de los galenos de Cantalejo, este centro pasará de los dieciséis efectivos existentes con anterioridad a la reestructuración a catorce, con lo que el cupo medio de pacientes asciende de 508 a 544 por médico. Por su parte, el puesto de Sacramenia pasará de tener cinco facultativos a cuatro, con una asignación media de sube de 211 a 264 tarjetas sanitarias.
El documento de la Consejería programa también una reducción en el personal de Segovia Rural. En concreto, la reordenación propuesta deja la plantilla de médicos en 22, tres menos que antes del abordaje de la reorganización asistencial. Guilabert intuye que estas salidas obedecen a traslados a otras Áreas de Salud más saturadas, como son las de Valladolid o El Bierzo, en León.
El centro de salud que atiende a la zona básica de Nava de la Asunción también va a perder un médico (pasa de diecisiete a dieciséis), aunque conserva el cupo de tarjetas en torno a las 555. De nuevo, se trata de una baja por jubilación que se va a amortizar, señala el presidente del Colegio Oficial de Segovia. Y lo mismo ocurre con Sepúlveda. En este caso los planes de la Administración regional recortan su dotación de facultativos de diez a nueve efectivos, con una asignación media de 360 tarjetas.
En global y haciendo las cuentas, la Atención Primaria prescindirá de seis médicos rurales con esta reestructuración (de 176 a 170). Menos llamativos son los movimientos en las plantillas de enfermería (de 118 aumenta a 119). El plan añade un efectivo en Segovia II y dos en Segovia Rural y resta otros dos en Segovia III (San Lorenzo).
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 12 de Febrero de 2014


