Jueves, 15 Octubre 2026

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De soldador a huevero

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Como tantos otros de Perorrubio, Julián Benito marchó a Madrid siendo casi un niño, en busca de un futuro próspero. Estudió Formación Profesional (rama Metal), y a los quince años ya curraba de soldador, oficio en el que fue rápidamente sumando galones hasta convertirse en uno de los escasísimos profesionales capaces de realizar ‘soldaduras de responsabilidad’, trabajos “donde no puedes fallar”, como los que se requieren en una central nuclear, y gracias a los cuales “puedes ganar mucho dinero, si eres bueno”.

Aunque, hoy en día, sigue afirmando que le encanta ser soldador, lo cierto es que Benito reconoce que, en la misma medida, “me tira muchísimo el pueblo”. Así que, hace ya unos años, empezó a cavilar sobre la forma de compatibilizar su oficio con Perorrubio, decidiendo al fin crear una pequeña granja de gallinas, un proyecto largamente anhelado y ya convertido en realidad (después de haber invertido 600.000 euros, con ayuda económica de Codinse).

“Producimos huevos camperos, de los de toda la vida”, dice este emprendedor, subrayando que sus cerca de 5.500 gallinas Hy Line Brown llevan una vida relativamente tranquila, acorde con el sol, comiendo únicamente cereales y teniendo la posibilidad de salir, cuando lo desean, a un gran corral. “Cumplimos toda la normativa de Bienestar Animal”, insiste Benito, mientras muestra a un grupo de visitantes las instalaciones de su granja, donde se ve a las gallinas en libertad, sin las ataduras que suponen las jaulas.

Como es lógico prever, el precio de estos huevos resulta más caro que el de los “normales”, circunstancia que aunque no desdeña Benito, prefiere relegar a un segundo plano (“pagar un euro más por una docena es muy poco dinero”, dice), dando preferencia al “placer” que supone saborear un huevo frito cuya yema sea espesa, de color anaranjado oscuro, “donde la miga del pan se quede casi pegada al untar”.

De momento Benito tiene un único cliente, una gran superficie, capaz de asumir toda la producción (cada gallina suele poner un huevo al día). Pero, a corto plazo, este empresario se ha marcado como objetivo lanzar al mercado una marca, Huevos de Corral “El Labrador”, que previsiblemente estará en las estanterías de tiendas de alimentación y supermercados en 2009. “No tengo miedo a dar este paso, porque estoy convencido de que ahora la gente quiere comer de forma sana”, concluye este emprendedor.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 08 de Diciembre de 2008