“¡Esto es una verguenza!”, gritaba ayer, en Radio Segovia, Víctor Martín, furioso por la experiencia que acababa de vivir.
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Sobre las diez de la mañana llegó a su explotación en Sotos de Sepúlveda, un pequeño núcleo dependiente del Ayuntamiento de Castillejo de Mesleón. Fue a echar pienso a sus 130 vacas, cruce entre charolés y limosín, y cuando estaba en la tarea, de repente, “una madre empezó a correr”. El ganadero se dio cuenta de que algo pasaba. Oyó a lo lejos a un ternero y, siguiendo la dirección la vaca, se presentó en un instante en el lugar de donde provenían los berridos. “Cinco buitres estaban encima de un ternero, picoteándolo”, juraba el ganadero.
Martín quiso repeler el ataque, “tirando piedras”, mientras la madre intentaba cornear a los buitres. Al final, ahuyentaron a las carroñeras, aunque para entonces “habían sacado las tripas al ternero”, de unos veintitantos días de vida y más de 70 kilos de peso. “A la vuelta de dos meses, hubiera valido unos 600 euros”, estimaba Martín, que tras lo sucedido decidió avisar a agentes medioambientales y presentar una denuncia en la Guardia Civil.
“Lo que pasa es que los buitres están muertos de hambre”, explicaba este ganadero, ya más tranquilo, a la vez que escuchaba a un veterinario que, en vista del estado agonizante del ternero, recomendaba proceder a su sacrificio.
No era la primera vez que a Martín le ocurría algo similar. El pasado viernes, los buitres “se cargaron” otro teernero, recién nacido, “aunque con poca salud”. Entonces, el ganadero se limitó a enterrar sus restos, sin denunciar el suceso.
Pero ayer estalló y no quiso que el hecho pasase por alto. “En otros sitios ha ocurrido lo mismo”, señalaba Martín. Él dice haber oído testimonios similares en Cerezo de Arriba y Cerezo de Abajo. EL ADELANTADO, en 2006, ya informó de la denuncia de un ganadero de Aldeasoña que dijo haber perdido una oveja y a su cordero recién parido como consecuencia de un ataque de buitres. Un año después, un ganadero de Villaseca (Sepúlveda) también aseguró haber perdido “varias ovejas” en un caso similar.
A pesar de lo antedicho, los expertos no acaban de dar credibilidad a este tipo de informaciones. Un biólogo consultado por esta Redacción mostró su “extrañeza” porque el ternero ayer atacado no reaccionase. “Si un animal de 70 kilos es picoteado, lo normal es que eche a correr como un demonio”, señaló tal fuente, añadiendo que “algo tuvo que pasar para que el ternero no huyera”. No obstante, este experto sí que reconoció que los buitres pueden bajan a comer la placenta de los partos.
Mientras, otro técnico que prefirió no desvelar su identidad indicó que “no hay referencias que muestren que los buitres atacan a seres vivos”. Por otra parte, diversos estudios realizados sobre este asunto limitan los ataques a circunstancias especiales en las que los animales atacados se hayan en un estado de debilidad que los impide moverse.
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 10 de Marzo de 2009

