Miércoles, 19 Agosto 2026

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Víctor Barrio y Rafael de Julia salen a hombros

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El novillero segoviano Víctor Barrio continúa cosechando éxitos en la presente temporada, tras abrir en la tarde de ayer la puerta grande de Cantalejo, por la que le acompañó el matador Rafael de Julia, tras cortar ambos una oreja a cada uno de sus astados, poniendo calor a la fría tarde que sucedió a la lluvia registrada al comienzo del festejo.

El joven segoviano exhibió su mejor cara en el primero de su lote. Tras el recibo por tafalleras en el centro del ruedo, se descalzó, llevándolo por chicuelitas al paso hasta el caballo, donde lo puso en suerte con una larga cambiada.

Tras el brindis al respetable, que se mostró en todo momento favorable al triunfo del segoviano, practicó un toreo largo con la muleta, sobre todo con la mano derecha, a un buen novillo, que humilló y mostró nobleza en sus embestidas. También al natural dejó buenos muletazos, antes de administrar una buena estocada.
 
Menos cómodo se le vio en el que cerró plaza. No obstante, Barrio volvió a exhibir su variedad capotera y su valor, con dos largas cambiadas y dos lances afarolados de rodillas, verónicas y una media -de nuevo en hinojos-. El novillo, cuajado y de buena presencia, llevó la cara alta durante toda la faena, dificultando los muletazos con sus gañafones. Esto provocó que los pitones tropezaran en varias ocasiones con el engaño, dificultando el lucimiento. Tras pinchar en lo alto, Víctor Barrio lo pasaportó con otra buena estocada.
 
Por su parte, Rafael de Julia obtuvo el mejor lote del sorteo. Al primero de la tarde, el mejor del encierro, lo toreó con profundidad, puesto que el animal se desplazó con buen son y humillando. Pudo gustarse el diestro, bajando la mano en algunos momentos de la faena. Asimismo supo solucionar los defectos del cuarto, que repuso en los capotes. De Julia consiguió alargar la embestida antes de que el motor del astado se fuera apagando. Esa falta de fuerza hizo que, al final de la faena el torero tuviera que ponerlo todo para ir robando los pases al toro.
 
Mientras, Leandro Marcos se fue de vacío del coso briquero, al corresponderle un lote sin transimisión ni emoción. El segundo de la tarde se quedó muy corto en todas sus acometidas, a lo que se sumó que el público se mostró más atento a la lluvia y a sus paraguas que a lo que sucedía en la arena. El quinto fue un toro con fuerza pero sin raza. A pesar de ser el de mejor presencia de la corrida, siempre quiso rajarse y no puso ninguna facilidad.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 20 de Agosto de 2010