Luego se guardó un minuto de silencio por todos los aficionados muertos en los últimos encierros en España antes de finalizar el acto con la interpretación del Himno Nacional por parte de la Banda de Música de Villaseca de la Sagra.
A todo este preámbulo le puso la rúbrica un gran torero, Víctor Barrio. Todo lo que hizo con el capote y con la muleta tuvo elegancia y hondura. Con el capote hubo verónicas, chicuelinas, largas cambiadas,..., todo con un gran sabor. Con la franela realizó dos grandes faenas con series por la derecha y la izquierda con pases que tuvieron temple, largura y profundidad que entusiasmaron al público. El chaval dio en todo momento el terreno que el novillo necesitaba, enardeciendo a los espectadores, entusiasmados por el espléndido torero que tenían ante sus ojos. Si la suerte le acompaña, tenemos una gran figura en ciernes.
En el primer novillo de Manuel Larios, que derribó al caballo en la primera de las dos varas que recibió, el diestro pacense lo intentó con la derecha, pero su oponente se quedó corto. Lo mismo le ocurrió por el lado izquierdo. En su segundo, mal lidiado tanto en varas como en banderillas, la faena fue muy a la defensiva, en la que Larios estuvo muy desconfiado. Finalizó su actuación con dos pinchazos y una estocada a la carrera.
Raúl Rivera, que sustituía a Juan Pablo Sánchez, se lució en banderillas con su primero. Con la muleta estuvo discreto ante un burel que acusó la mala suerte de varas. Mató mal.
En el quinto, el torero de Yeles recibió al novillo con una larga cambiada, Fue mal picado, pero Rivera volvió a brillar con los palitroques. El ejemplar buscaba las tablas y el diestro estuvo muy decidido, sacando algún buen derechazo antes de la estocada que le valió un apéndice.
Sin duda, el ganado de Torrenueva, bien presentado, no tuvo nada que ver con los ejemplares que echó Adolfo Martín a la plaza. Hay que tomar nota para otros años.
Fuente de la noticia: ABC, 11 de Septiembre de 2010

