La importancia de la medida radica en que, más allá de incrementar la capacidad resolutiva en atención primaria, los diagnósticos serán más precisos y evitarán derivaciones al hospital de referencia, con lo que ello implica también en tiempo y desplazamiento para los pacientes.
En estos momentos, ya hay 49 centros de salud que cuentan con un ecógrafo, lo que ha permitido demostrar que «se mejora la incertidumbre que algunos procesos pueden generar en el médico de familia que, a priori, parte de una palpación». «Aumenta la seguridad en el diagnóstico, es un proceso rápido, relativamente sencillo, no invasivo y ofrece una respuesta inmediata, una medida muy aconsejable», precisaron a Ical fuentes de la Consejería de Sanidad.
La implantación de esta herramienta diagnóstica está avalada por diversas sociedades científicas, tales como la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) que desde hace años viene reclamando el uso cotidiano de los ecógrafos en los centros de salud. Es más, poco a poco va calando en los responsables sanitarios, hasta el punto que esta agrupación estima que un diez por ciento de las consultas de primaria de Galicia, Extremadura, Castilla-La Macha y Castilla y León ya dispone de esta técnica diagnóstica.
Por norma general, los médicos de familia utilizan los ecógrafos para exploraciones abdominales, de riñón, hígado, vesícula, bazo, así como músculo-esqueléticas y tiroideas. Estos aparatos permiten confirmar las sospechas clínicas, más aún, teniendo en cuenta que muchos procesos presentan sintomatologías similares. Por ejemplo, sirven para detectar un caso de apendicitis, cálculos renales, pancreatitis, problemas en tendones, músculos y ligamentos, entre otras patologías.
Requisitos
Para implantar los ecógrafos, la Consejería está trabajando también la formación de los profesionales que deben recibir cursos específicos para su utilización. Tienen carácter voluntario e incluyen contenidos teóricos y clínicos. Uno de los requisitos imprescindibles para que un centro de salud cuente con ecógrafo es que, al menos, dos profesionales tengan formación acreditada.
También, se fija una conexión con los radiólogos o con el grupo de trabajo de ecografías de su centro de referencia para validar pruebas, al tiempo que se establece un registro de pruebas. Además, entre los criterios para dotar a los centros de primaria con esta tecnología, la Consejería tiene en cuenta las cifras poblacionales y la distancia con su hospital o centro de especialidades de referencia.
Despliegue actual
Los centros de salud que ya disponen de esta tecnología se reparten por toda la geografía regional. Así, en Ávila existe uno en el centro de Candelada, otro en el Ávila Rural y un tercero en el de Sotillo de La Adrada. En Burgos, los médicos de familia de Briviesca, Miranda de Ebro Este, Quintanar de La Sierra, Aranda Rural y Miranda Oeste también cuentan con este medio diagnóstico, al igual que los de Santa María del Páramo, Ribera de Órbigo, Astorga, La Palomera, Trobajo del Camino, Ponferrada II y III y Villablino, estos últimos en la provincia de León.
En Palencia, existe un ecógrafo en el centro de salud Pintor Oliva y otro en el de Guardo, mientras que en Salamanca lo hay en el de Alamedilla, San Bernardo, Béjar y San Juan. En Segovia, en Nava de la Asunción, Segovia III y Sepúlveda; en Soria, en San Esteban de Gormaz, Soria Norte, Almazán, Burgos de Osma y Soria Rural; en el Área de Valladolid Este, en los centros de salud de Barrio España, Canterac, Rondilla I y II, Rural I, Magdalena, La Victoria y Gamazo, y en la Oeste, en Arturo Eyries, Laguna de Duero, Huerta del Rey, Medina de Rioseco, Tordesillas, Casa del Barco, Delicias I, Plaza del Ejército, Parquesol y Rural II. Finalmente, en Zamora lo hay en el Virgen de La Concha, Benavente Sur y en Toro.
Fuente de la noticia: Diario de León, 16 de Octubre de 2011

