Entrevista a Rosa María Sanz Serrano, Catedrática de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid.
El currículum vítae de la historiadora Rosa María Sanz abruma. En sus 34 folios se aprecia que esta segoviana de Veganzones se ha convertido en una de las mayores expertas, a nivel mundial, en la Antigüedad tardía. Su último libro, “Historia de los godos. Una epopeya histórica de Escandinavia a Toledo” (La Esfera de los Libros) es de obligada lectura para quienes quieran conocer una época fascinante, aunque todavía poco conocida. Estos días, ella está en Segovia, dirigiendo un coloquio internacional con el que quiere que la ciudad se convierta en la ‘capital’ sobre estudios de ese momento histórico.
Pregunta. —¿Qué supone, para los investigadores de la Antigüedad tardía, este congreso, titulado ‘Ciudadano vs bárbaro?
Respuesta.— Esta cita en Segovia es el cierre a una serie de actividades que se han desarrollado, a nivel internacional, sobre el tema “romanos y bárbaros”. El año pasado se organizó una exposición, con el título ‘Tempus barbaricum’, que pudo verse aquí en Segovia, en la UNED, y después estuvo en la Universidad Complutense de Madrid. Y ahora, al tener que organizar este tercer coloquio internacional, nos planteamos cerrar ese trabajo que se había realizado en el último año dedicando la edición también a los romanos y los bárbaros, un tema que resulta interesante pues en las fuentes clásicas siempre se habla de los romanos, por un lado, y de los bárbaros por otro, como si hubieran estado separados, cuando convivieron por razón de su vecindad.
P.— En la historiografía actual española se minimiza el impacto de las invasiones. ¿Qué opina al respecto?.
R.— Mi teoría es que las invasiones existieron; hubo un movimiento migratorio que estaba buscando tierras donde asentarse. Al principio, hubo una serie de conflictos, con momentos de violencia, pero sabemos por las fuentes que en 10 ó 15 años las relaciones estaban ya consolidadas. En ese tiempo, hispanorromanos y bárbaros llegaron a acuerdos y empezaron a convivir juntos. Los primeros que entraron en la Península Ibérica lo hicieron en el año 409, y los primeros acuerdos son de 419 y 420.
P.— ¿Cómo se produjeron estas invasiones en la Península?.
R.— Los emperadores de Roma eran incapaces de tener controlada la Península. Tenían problemas militares en todas partes. Quienes gobernaban en la Península eran las aristocracias locales. Y es precisamente con estas aristocracias con las que los bárbaros llegan a acuerdos. A todos les convenía vivir en paz. Ese proceso de “acercamiento” entre unos y otros fue relativamente rápido en el tiempo.
P.— ¿Por qué en Segovia se produce una alta concentración de necrópolis visigodas, muy superior a la de otras provincias?
R.— Bueno, esto se da sobre todo en Castilla. Yo tengo mi teoría al respecto. Castilla siempre fue el granero de Roma, y es muy probable que las mejores tierras de Castilla estuvieran en manos de los emperadores, tanto de Teodosio como de otros, y de la aristocracia. Cuando esas familias dejan de tener influencia sobre los territorios, sus tierras dejan de tener dueño. Y yo pienso que los bárbaros se asientan precisamente en aquellas tierras que no tenían dueño. Por eso se llega pronto a acuerdos con los hispanorromanos, que no eran los dueños de las tierras que ocuparon los bárbaros. Desde mi punto de vista, los bárbaros, en general, no quitaron las tierras a la gente que vivía aquí, sino que se quedaron con las tierras cuyos dueños no vivían en la Península, eran absentistas.
P.— ¿Qué conclusiones espera sacar de este coloquio internacional?.
R.— Como su título indica, buscamos “nuevas perspectivas sobre la Antigüedad tardía”. En ese sentido, esperamos contribuir a romper las teorías tradicionales de los bárbaros, a los que se considera invasores que no conocían la agricultura y a los que solamente les interesaba matar. (...) La historia no fue tan catastrófica como se nos ha vendido. Insisto: hubo momentos de lucha, violentos, pero los bárbaros intentaron llegar a acuerdos rápidamente para convivir en paz.
P.— En otro orden, con tres ediciones, este coloquio internacional se puede dar por consolidado, ¿no es así?.
R.— Bueno, está ya bastante consolidado. De hecho, ya tenemos planteados los temas para los dos próximos años, que serán el Imperio de Oriente e Hispania. En principio, el coloquio continuará celebrándose en el mes de octubre, a pesar de que genera algunos problemas administrativos, pues prácticamente coincide con el inicio del curso universitario. En cuanto a la financiación de este coloquio, hasta ahora prácticamente se han encargado de ella la Universidad Carlos III, la UNED y la Complutense de Madrid, si bien este año la Universidad de Leicester ha pagado los billetes de avión y la estancia de su participantes, lo que ya es un hito muy positivo (...) Por otra parte, sí que me gustaría destacar el apoyo del alcalde de Segovia en estos tres años; del director de la UNED de Segovia, Antonio López; y sobre todo, de la marquesa de Lozoya, Dominica Contreras, que es nuestro ángel benefactor en múltiples cuestiones, imprescindibles para llevar a cabo el curso.
La marquesa de Lozoya, Dominica Contreras, abrió el coloquio.- La marquesa de Lozoya, Dominica Contreras, inauguró ayer en las instalaciones de la UNED el III Coloquio Internacional “Nuevas perspectivas sobre la Antigüedad tardía” con una breve intervención donde recordó a varios de los pioneros en la conservación de Segovia y su provincia, entre los que citó a su propio padre, Juan de Contreras, y a Luis Felipe de Peñalosa, resaltando el vital papel que cumplieron ambos.
A modo de ejemplo, reveló que Peñalosa pasó una noche en el calabozo por oponerse a la destrucción del arco de entrada a la villa de Sepúlveda. Además, también subrayó que el trabajo de estos pioneros “evitó que en el barrio de San Millán se construyeran pisos de 8 y 9 alturas”. Sobre el monumento más emblemático de Segovia, su Acueducto, la marquesa de Lozoya dijo que la prioridad es “cuidarlo, no restaurarlo cada veinte años”, reclamando a continuación que el tráfico rodado se separe 80 metros de los arcos, en cumplimiento de una propuesta realizada hace ya años por el Consejo de Europa. “Es una tarea urgente”, defendió en varias ocasiones.
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 28 de Octubre de 2011

