El sector ganadero segoviano ve con relativa satisfacción la nueva normativa que flexibiliza la retirada y eliminación de cadáveres animales, que permite el destino de una parte de ellos para alimentación de aves carroñeras.
La aprobación del Real Decreto que regula la alimentación de determinada fauna, con subproductos de animales no destinados al consumo humano, viene así a atender una larga reivindicación de ganaderos y asociaciones ecologistas. Todos ellos destacan tres consecuencias: un ahorro económico para los productores, un beneficio ambiental que impide la eliminación con productos químicos, y una normalización de la cadena trófica que se había roto al desaparecer el alimento para algunas aves carroñeras.
La supervivencia de las aves necrófagas y carroñeras de la provincia que se alimentan de cadáveres en descomposición une así a defensores de las aves y a ganaderos, que también veían peligrar menos sus rebaños en extensivo.
Los cadáveres de bovino, ovino y caprino fueron retirados del campo tras la aparición de la enfermedad Encefalopatía Espongiforme Bovina (conocida como enfermedad de las vacas locas), entre los años 1996 y 2000, para garantizar la seguridad alimentaria y sanitaria.
Los efectos negativos de esta medida fueron inminentes para la fauna que se nutría de estos cadáveres animales, pues han llegado hasta el punto de modificar los comportamientos de especies como los buitres, que pasaron a atacar a ganado doméstico y a animales vivos para poder alimentarse. En la provincia de Segovia se han denunciado varios de estos casos.
La hambruna subió de grado en el mundo salvaje y los ganaderos, además de las pérdidas por tales ataques, se vieron en la obligación de retirar y pagar la recogida de los animales muertos, aunque cuentan con una ayuda de la Administración, que sufraga parte de un seguro en función del número de cabezas y del tipo de ganadería.
La nueva normativa, aprobada por el Consejo de Ministros tendrá especial importancia para zonas de la provincia como los Parques Naturales Hoces del Duratón y Hoces del Riaza, donde se concentran las principales colonias de buitres y otras aves protegidas como alimoches.
El nuevo decreto recoge que se trata de contribuir "a mejorar el estado de conservación de estas especies, en consonancia con las políticas de protección de la biodiversidad y la sanidad animal" según el propio Ministerio.
El decreto expone el procedimiento de aplicación de las excepciones a la retirada y recogida de los subproductos para casos de alimentación de especies necrófagas, pero abre nuevas posibilidades que permiten la utilización de cadáveres de animales en condiciones naturales y adecuadas desde el punto de vista sanitario y ecológico.
Una de las posibilidades es la aplicada en la actualidad, en muladares o comederos vallados, que podrán seguir funcionando como hasta ahora. La segunda, y novedosa, es que podrán desecharse cadáveres fuera de recintos vallados, en las denominadas zonas de protección para la alimentación de especies necrófagas que habrán de ser designadas por las comunidades autónomas.
Según explica en el propio Ministerio de Medio Ambiente en su nueva regulación en estas nuevas áreas se “incluyen explotaciones ganaderas o cinegéticas no sometidas a aprovechamiento intensivo, en las que no sería necesario recoger los cadáveres siempre que se destinen a la alimentación de especies necrófagas y se cumplan una serie de requisitos técnicos —localización y requerimientos tróficos y sanitarios— seguimiento sanitario y análisis de encefalopatías espongiformes transmisibles a determinados animales de las especies bovina, ovina y caprina".
Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 08 de Diciembre de 2011

