Artículo de Estrella Martín Francisco para la sección "Personas que cuentan".
Vivió en Sepúlveda desde los ocho a los dieciocho años y ya no pudo dejar de venir. Muchas veces ha soñado con ser pájaro, pero se dedica a estudiarlos. Gran experto en aves, entre otras actividades, coordina la Seo BirdLife Ávila, lleva el blog "Pajareando por Ávila", colabora en aplicaciones a nivel mundial y ha realizado visitas guiadas por Sepúlveda para observar especies locales.
Estar con Jorge y su hijo Eneko, es perderse con pasión en seres atractivos, en colores y sonidos, en un mundo que nos descubren desde Las Pucherillas. Vienen después de una mañana paciente para ver a la alondra ricotí. Maestro en un colegio de de Educación Infantil y Primaria desde hace 17 años, y los cuatro últimos como director del CRA los Fresnos (en el valle Amblés), cerquita de Ávila, no le importa madrugar para observar especies únicas.
¿Cómo llegas a Sepúlveda y que te atrae tanto para que sigas viniendo?
En los años 90 destinan aquí a mi padre y vivimos diez años. Desde entonces, he estado viniendo todos los veranos y los fines de semana que he podido. Son años que te marcan, mi grupo de amigos, mi cuadrilla, mi peña y gente más cercana está aquí. Nos acogieron tan bien que toda la familia seguimos viniendo. A nivel pueblo, como siempre digo yo, es el pueblo más bonito del mundo y que alguien me diga lo contrario. A nivel natural es una pasada, es mi escuela de Naturaleza, de vida…Le tengo un cariño especial. Mi mujer siempre lo dice cuando venimos por las Cuatro Carreteras: “Se te cambia la cara. Se te pone una sonrisa que no se te quita en todo el fin de semana”.
¿Qué tienen los pájaros que te atraen tanto?
Las aves siempre han sido para el ser humano algo hipnótico. Saber que un pájaro de ocho gramos es capaz de cruzar el Estrecho y el Sáhara, que un limícola es capaz de recorrer 11.000 kilómetros en 23 días sin parar o algunos gansos que vuelan por encima del Himalaya: es increíble. Luego te vas metiendo en el tema y vas viendo cosas maravillosas: migración, muda de plumas… También son fáciles de disfrutar, desde aquí estamos viendo cuatro o cinco especies sin movernos. Siempre hay que aprender de lo más cercano, pero luego hay que salir mucho al campo y mucho estudio porque es de por vida, no acaba nunca.
Tú eres profesor, ¿metes a los pájaros en el aula?
Yo saco a los niños al campo, hago lo contrario. Por suerte trabajo al lado del río, hacemos actividades reales, incluso tenemos editado un libro para ver la diversidad que tenemos fuera del aula. El colegio rural tiene ventajas, pero el principal problema es la despoblación.
Eres coordinador de Seo Birdlife Ávila. ¿Qué es y qué actividades hacéis?
Es la Sociedad Española de Ornitología, una ONG que está anexionada a BirdLife Internacional que es la Asociación más importante de conservación de aves de Europa. Nosotros, a nivel local, hacemos actividades dentro de Ávila: censos de aves acuáticas, educación ambiental, actividades con niños…Hemos participado en ferias, damos conferencias, charlas o lo que nos digan, todo voluntario.Ahora tenemos una campaña muy potente que es de conservación y salvamento del aguilucho cenizo de las cosechadoras.
¿Qué aves están más en peligro?
Hay especies esteparias que se nos están yendo entre los dedos, sin darnos cuenta, como el sisón, por los cambios en el uso del campo: zonas donde había pastoreo extensivo, en los campos de cereal se echan productos químicos, no se dejan zonas de baldío, no se dejan cunetas, linderos…Son especies que no venden tanto como el águila imperial o el buitre negro.
¿Cuáles son las especies más comunes en Sepúlveda y tienen algo en común?
Las aves rupícolas, que habitan en paredes de roca, siempre se asocian al buitre leonado, pero hay especies muy interesante para ver como el águila real, el roquero solitario, collalba negra, aviones roqueros, petirrojos… Se asocia poco a la alondra ricotí, que es la joya de los páramos donde hay especies muy interesantes. Esta alondra es muy escasa, solo se reproduce en algunas zonas de la península ibérica (Soria, Guadalajara, Lleida y zona de Sepúlveda) y Norte de África. Es muy críptica, una especie de fantasma muy difícil de ver. Se le escucha bien en época de reproducción, cantan territorialmente y para encontrar pareja.
Hicisteis, tu hijo Eneko y tú, una actividad en Sepúlveda de observación de aves. ¿Cómo surgió?
Me gusta mucho el tema de Educación Ambiental. Siendo mi pueblo, tenía ilusión en enseñar a mi gente a conocer y valorar lo que tenían alrededor más allá del buitre. Hay una frase que dice: “Si no lo conoces, no lo puedes respetar, no lo puedes amar”. Tenemos un patrimonio que hay que cuidar. Si no sabemos que está aquí abajo el alimoche, podemos hacer alguna barbaridad…Así que lo hablé con Marga. La idea era enseñar lo que yo sé de lo que tenemos alrededor y entrenar el oído y la vista.
Me gustó mucho porque hay gente muy interesada y les he despertado la curiosidad de mirar hacia arriba. Eso es lo que busco porque el pueblo tiene un valor cultural y natural tremendo; a nivel aves, una riqueza enorme. Creo que vimos 42 especies o algo así en un recorrido pequeño. Vamos a repetir, pero con grupos más pequeños
A Eneko le has inculcado tu amor por los pájaros.
Ha sido natural porque empezó a salir conmigo al campo con cinco o seis meses y siempre le ha gustado. En la pandemia ya se puso a tope porque hicimos un observatorio en casa. Tiene, desde hace tres años, una colección de plumas. Es un poco precoz en el tema, pero el problema es encontrar a niños de su edad porque los pajareros somos muy pocos. Hay una aplicación a nivel mundial, llamada Ebird, que hace un laboratorio de Estados Unidos, con millones de datos. Nosotros tenemos todo ahí metido, trabajo con ellos de manera voluntaria, revisando la provincia de Ávila, con observaciones, hablando con la gente…
Conocimientos, curiosidades…Jorge siempre tiene algo que decir y contar, junto a Eneko, con rapidez y pasión, como si no tuviera tiempo para transmitir tanto que lleva dentro y que considera importante. Se detiene en golondrinas, vencejos y aviones; los tres mosqueteros insecticidas, capaces de comer toneladas de insectos que podrían hacernos la vida muy difícil. Nos sorprenden los hasta cincuenta sonidos diferentes que pueden emitir algunas especies para reclamo, precaución, para reproducirse, a veces con prisa, como el ruiseñor que canta de noche. No se terminan los datos ni nuestras preguntas, cómo qué hacer cuando vemos pájaros caídos o heridos. Ahora sabemos que hay que dejarlos donde están porque los padres siguen cuidándolos, únicamente tenemos que ponerles a salvo si están en peligro o llamar a emergencias. Si queremos iniciarnos en esta actividad lo mejor es adquirir unos prismáticos con arnés y objetivos 8/40 o 10/40.
Cuando es noche cerrada (de 22 a 24 horas), es su hora de pájaros. Entonces, Jorge vuela desde el suelo haciendo publicaciones en su blog que abrió hace trece años, planificando actividades o realizando estudios sobre unas aves que tienen un componente mágico e hipnótico y que le encanta compartir con su hijo y su gente más cercana.
Estrella Martín Francisco
