Miércoles, 12 Agosto 2026

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Rosario Ríos Martínez, una línea profesional que desfila

Artículo de Estrella Martín Francisco para la sección "Personas que cuentan".

Esta sevillana que dejó su ciudad natal con 21 años, pero nunca su acento, siempre ha estado muy vinculada a Sepúlveda (su marido es sepulvedano) y a crear por medio de telas. Su inquietud la llevó a formarse en distintos aspectos relacionados con la costura: Corte y Confección, Patronaje Industrial, Creación Artística o Estilismo. Ahora quiere cerrar su carrera profesional con un desfile en la plaza de la villa.

Toda su vida ha estado dedicada a su pasión: la costura. No lo tuvo fácil siendo la única chica de 7 hermanos y teniendo que ayudar en casa y trabajar fuera, en una fábrica de punto y otra de hilaturas.

¿De dónde te viene la afición?

Yo vengo de una familia de modistas que cosían y bordaban. Siempre lo he visto y me ha gustado. Cuando tenía 6 añitos, los lateros llevaban muñequitas de barro a mi padre que las cambiaba por puntillas (puntas y clavos), y yo les hacía ropita. Con 14 años, cuando terminé la escuela, empecé a estudiar Corte y Confección y Tecnología Textil donde aprendí de todo sobre las telas y sus usos: de algodón, de lino... La planta del lino tiene tres funciones: Para hacer prendas, de aceite para las máquinas y de pulpa para los animales. Pero mi profesora de Corte se fue de Sevilla y me dejó colgada; lo terminé ya en Zaragoza por correspondencia. Tenía muchas inquietudes.

¿Dónde conociste a Paco, tu marido?

En mi casa, cuando yo tenía 17 años. Mi padre tenía “La venta Ríos” en las afueras de Sevilla y allí iba Paco que estaba trabajando con una empresa asfáltica a comer algo y beber. Le destinaron a la Bañeza y luego se fue a la mili. Me fui desde Sevilla a León en el Tren de la Ruta de la Plata y en un mes nos casamos.

La pareja estuvo viviendo en Zaragoza 40 años con sus tres hijos. Allí siguió con su afición por la costura y por aprender. Se diplomó con sobresaliente en Patronaje Industrial que culminó con un desfile inspirado en todo lo que veía. “Tú tienes una creatividad que te inspira”. Allí, en Zaragoza, trabajó muchísimo con tienda, alquiler y venta de ropa… sin dejar su formación: realizó un curso de Expresión Artística y se desplazaba a Madrid a una academia de Manuel Becerra para realizar estudios de Estilismo. “Entraba a las 10.30 y a las 4 volvía para Zaragoza”. Luego su vida se complicó con desgracias familiares y se quedó sin negocio. Pero Charo siempre ha sabido enfrentarse a situaciones adversas y salir fortalecida.

¿Cuándo os establecéis en Sepúlveda? ¿No fue duro?

Cuando Paco se jubila, hace 8 años, le propuse venir a vivir aquí, aunque yo nunca he dejado el contacto con Sepúlveda porque todas las salidas desde Zaragoza eran aquí: Navidades, verano…Aquí tengo mis amigos, una tía y primos, amigas de toda la vida que han envejecido conmigo... No fue duro porque estaba cansada del trajín de la ciudad. Aquí me asomo, veo mi paisaje, paseo… La gente es muy solidaria. Si necesitas ayuda, todos van a acudir. Mi relación es muy buena. Todo en la vida es recíproco: Si me das afecto, te lo voy a dar. Es un toma y daca. Vivir en sociedad es una lucha, a veces yerras y a veces aciertas.

¿Qué problemas tiene este pueblo para vivir en él?

La población está muy mermada. Yo he tenido mucha suerte porque me ha venido gente de fuera. El inconveniente ya se sabía: tienes que coger el coche para todo. Por otra parte, vivir en la Naturaleza es impagable.

¿Cómo fueron tus comienzos aquí?

Por el boca a boca fui haciendo cosas. Le hice ropa para el desfile a una niña que estaba estudiando en una academia de Madrid, y gustó mucho. Hablé con los dueños de la academia y estuve ahí dando clase un año. Todo por mi locura con la costura. Aquí he estado dando clase tres años de Patronaje Industrial y Costura. La gente piensa que es fácil, pero hay que mamarlo y para todo hay que tener una técnica. La costurera es la que cose solo, la modista patrona, cose…tiene que saber de todo.

¿Por qué preparas el desfile del día 29 y qué quieres trasmitir?

Gustó mucho el del año pasado y, aprovechando que me corto la coleta (cogeré solo encargos especiales), quiero mostrar la línea de mi trayectoria laboral, solo de una parte porque es muy extensa. Además, creo que es bueno para Sepúlveda y para motivar.

Ya tienes el desfile encima, ¿qué te está dando más problemas?

Me tengo que relajar porque hay muchas improvisaciones y los últimos días son de mucho barullo. Pero ya está todo en marcha: las chicas para el desfile, la influencer, la peluquera, la música…Tengo gente alrededor que se ocupa de distintas cosas. Me ayuda la Asociación Arco de la Villa y el Ayuntamiento, pero no me lo financia nadie. Y el desfile es altruista. No he puesto precio a ningún modelo.

¿Qué vamos a ver?

Alrededor de veinte modelos, muy variados, de ropa de verano. Va a ser una pasarela ecléctica porque es lo que más estoy viendo en otros diseñadores.

¿Qué planes tienes después?

Leer porque ahora no tengo tiempo. Me vuelve loca la Historia, me encanta, me causa una sensación muy bonita, de que estoy aprendiendo mucho, me enriquece mucho. También me gustan las historias noveladas, aunque prefiero el ensayo porque es más fiable.

Charo está ilusionada con este nuevo proyecto en el que se ha implicado mucha gente, y se lo agradece. “El pueblo para mí es una maravilla y le estoy muy agradecida. Espero que se diviertan porque lo he hecho yo todo con estas manitas y con mucho gusto. Empecé en febrero a prepararlo”. Su taller ya está lleno de coloridos modelos y detalles porque cada traje tiene sus complementos y toques de creatividad para convertir Sepúlveda en una pasarela de moda.

Estrella Martín Francisco