Miércoles, 02 Septiembre 2026

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Sepúlveda recupera uno de los encierros camperos más pintorescos de España

Más de 50 años después, la villa vuelve a contar con un espectacular y emocionante traslado de reses bravas a caballo, gracias al trabajo y dedicación de los componentes de la Asociación ‘El Encierro’ y vecinos del municipio.

28 de agosto de 2026. Esa fecha quedará ya grabada en la historia de la villa de Sepúlveda. Un día en el que se recuperaron los encierros a caballo después de más de 50 años, sobre un lienzo único, elegante y estético, que -pese a sus complicaciones orográficas- hacen que sea ya uno de los traslados de reses bravas más bellos y pintorescos de España.

Las hoces del Duratón, el valle del Caslilla, el Puente Grande, la Puerta de Duruelo, la Puerta de la Fuerza o el Arco del Ecce Homo -Puerta del Azogue- fueron algunas de las aristas del entramado diseñado por la Asociación ‘El Encierro’, organizadora del evento, que logró añadir un acicate más a las ya de por sí concurridas fiestas de los Santos Toros y convertir aquellas fotos en blanco y negro de los encierros de hace décadas que rebobinaban en los anales en la viveza del color. Todo un orgullo para el pueblo.

Con los primeros rayos de sol, en una mañana menos cálida de lo que ha acostumbrado este verano, comenzaron a llegar los caballistas a la villa para desplazarse a la zona de la suelta, ubicada en el entorno del valle del Caslilla -en la rotonda hacia Villar de Sobrepeña (SG-V-2323)-. Nervios, pruebas con los caballos y algún que otro trago de aguardiente pusieron en liza el prólogo al acontecimiento. En los corrales, levantados sobre alpacas de paja, aguardaron dos erales de la Finca ‘Sotoverde’, de Valladolid, junto a los bueyes.

Cuando el reloj tocó las 9.00 horas y los cohetes terminaron por anunciar el esperado momento, se dio paso a la suelta de los astados que comenzó con los dos novillos abriéndose camino en solitario entre decenas de caballistas, que en los primeros compases intentaron arropar a la manada, siempre con el objetivo de llevar a las reses hermanadas antes de iniciar los tramos más estrechos del recorrido.

Con el paso por debajo del Puente Grande, empezó a angostarse el entramado hacia la Puerta de Duruelo, con segmentos de apenas dos metros; lo que añadió peligrosidad a la par que emoción al trance. Todo ello, bajo la atenta retina de cientos de vecinos y visitantes que fijaron su particular mirador desde la zona del Cementerio en un marco incomparable.

El traslado prosiguió su particular escalada por encima de la Muralla, dirección el frontón, hasta la zona baja del Cementerio. Una diferencia de altitud de unos 60 metros. La buena labor de los caballista consiguió reconducir a las reses y para dejar a la izquierda la Puerta de la Fuerza y entrar en el pueblo en la calle del Corpus, en un trazado en el que un caballista sufrió una caída. El vistoso y pintoresco encierro encaró una bajada, ya en tramo pavimentado, hacia el Arco del Ecce Homo -Puerta del Azogue-, en la calle Barbacana, donde hubo varios gestos de cariño hacia la estatua del torero Víctor Barrio, y concluir en los corrales de la calle Alfonso VI.

Una vez que entraron los novillos de Sotoverde y los bueyes a su destino, las caras de alegría y los abrazos de autoestima comenzaron a sucederse. Las felicitaciones y los agradecimientos a los componentes de la Asociación ‘El Encierro’ por refrescar la memoria y la historia sepulvedana fueron el orgullo de todo un pueblo por volver a contar con un espectáculo tan atractivo como emocionante.

Un encierro que reunió a cientos de visitantes en diferentes encuadres de Sepúlveda y que trascendió a otros ámbitos, pues representa un proyecto cultural, social y económico con múltiples beneficios para el municipio.

SEGUNDO ENCIERRO

Seguidamente tuvo lugar el segundo encierro de la mañana, con el recorrido habitual en las últimas décadas. Con cuatro novillos de la ganadería de Ramón Espioja, de Salamanca, mozos y aficionados protagonizaron lúcidas carreras en La Barbacana antes de enfilar la plaza de España. Después, los astados bajaron rápidamente hacia la Plaza de Toros, donde por la tarde serán lidiados por el iscariense Alejandro Pérez, de la Escuela Taurina de Segovia, y el almeriense Antonio Ortega.

Alejandro Martín