El concurso literario reunió más de medio centenar de relatos procedentes de distintos puntos de España y convirtió a Sepúlveda en escenario de historias de amor. La gala de entrega de premios contó con una representación teatral protagonizada por Ana Herrero y reconoció, entre otros trabajos, el relato «Amor pétreo».
El Teatro Bretón de Sepúlveda acogió el pasado fin de semana la gala de entrega de premios del II Certamen Nacional de Relatos Románticos ‘Maite Esteban’, una iniciativa cultural que busca dar visibilidad a la literatura romántica y, al mismo tiempo, poner el foco en los pueblos de la España rural afectados por la despoblación.
Después de celebrar su primera edición en Navares de las Cuevas, el certamen eligió Sepúlveda como escenario de su segunda convocatoria. La localidad se convirtió así no solo en sede de la entrega de premios, sino también en protagonista de las historias presentadas, ya que una de las principales condiciones del concurso es que los relatos estén ambientados en el municipio que acoge cada edición.
La escritora Maite Esteban, que da nombre al certamen y participa en la selección inicial de las obras, hizo un balance positivo de esta segunda convocatoria durante una entrevista posterior a la gala. Según explicó, se recibieron más de 50 relatos de diferentes lugares de España, aunque no pudo precisar la cifra definitiva.
Literatura romántica y lucha contra la despoblación
El certamen nació de una propuesta de Eva Gutiérrez, organizadora de la iniciativa, que planteó unir dos realidades aparentemente diferentes: la necesidad de dar mayor reconocimiento cultural a la literatura romántica y la de aumentar la visibilidad de los pequeños municipios de la España rural.
Según relató Maite Esteban, Gutiérrez consideró que la novela romántica, pese a su éxito comercial y su presencia en las librerías, continúa siendo un género menos reconocido por determinados sectores de la crítica literaria. A partir de esta reflexión surgió la posibilidad de impulsar un concurso que también sirviera para promocionar los pueblos.
La fórmula elegida consiste en que cada edición se celebre en una localidad diferente y que todas las historias participantes transcurran en ella. De esta manera, los escritores deben acercarse al municipio y convertir sus calles, paisajes, monumentos o costumbres en parte de sus narraciones.
Esta característica aporta al concurso una dimensión territorial que va más allá de la propia competición literaria. Los relatos permiten descubrir los municipios a través de la ficción y contribuyen a difundir su patrimonio y su identidad.
La despoblación también aparece reflejada en muchas de las historias recibidas. Maite Esteban destacó que varios participantes han construido sus argumentos alrededor de personajes que regresan a sus pueblos de origen o se reencuentran con lugares marcados por la pérdida de población.
«Muchos tienen en común gente que vuelve a un lugar que está vacío», explicó la escritora, quien considera que estas narraciones permiten mirar de frente algunos de los problemas que afectan al medio rural.
«Amor pétreo», un relato ganador inspirado en el entorno sepúlvedano
Entre los trabajos reconocidos en esta segunda edición destaca «Amor pétreo», identificado por Maite Esteban como el relato ganador del certamen.
La escritora señaló especialmente la manera en que su autor o autora incorpora el paisaje y la naturaleza sepulvedana al desarrollo de la historia sentimental de sus protagonistas.
Según explicó, el entorno no aparece únicamente como escenario, sino que forma parte de la propia relación entre los personajes, una característica que llamó su atención durante la lectura.
El concurso establece varios requisitos para las obras participantes. Además de respetar la extensión y las condiciones recogidas en las bases, los relatos deben situarse en el municipio elegido y contar con un final feliz o esperanzador.
Esta última exigencia responde a una de las características tradicionales del género romántico. Como recordó Esteban, los lectores de estas historias esperan encontrar una resolución positiva, independientemente de los conflictos que atraviesen los protagonistas.
La escritora también destacó la variedad de enfoques recibidos, con narraciones ambientadas tanto en la actualidad como en diferentes épocas históricas.
Una gala que combinó literatura y teatro
Uno de los aspectos más destacados de la entrega de premios fue la incorporación de una representación teatral al desarrollo de la ceremonia.
Ana Herrero participó en la gala con una interpretación vinculada a uno de los personajes de la última novela de Maite Esteban, una propuesta que permitió combinar la entrega de los reconocimientos literarios con una puesta en escena.
Durante su intervención, la actriz realizó varios cambios de vestuario sobre el escenario, pasando de aparecer en pijama a vestir un atuendo inspirado en los años veinte y, posteriormente, asumir el papel de presentadora de la gala.
La propuesta buscaba ofrecer una ceremonia dinámica y mantener el interés del público durante toda la celebración.
Para Maite Esteban, uno de los momentos más especiales fue contemplar cómo uno de sus personajes literarios cobraba vida sobre las tablas del Teatro Bretón.
La autora destacó el trabajo interpretativo de Ana Herrero y reconoció la emoción que le produjo ver representada una creación que hasta entonces había existido únicamente en las páginas de su novela.
Laura Crespillo y Pilar Muñoz, protagonistas de los premios
El primer premio de esta segunda edición recayó en Laura Crespillo, profesora de Literatura residente en Madrid, por su relato «Amor pétreo». La obra cuenta la historia de una mujer sorda que vive en Sepúlveda y cuya vida cambia con la llegada inesperada del amor.
Por su parte, Pilar Muñoz obtuvo el reconocimiento como finalista con el relato «La octava llave».
El certamen contemplaba un premio único de 300 euros para la obra ganadora, de acuerdo con las bases publicadas en febrero. La convocatoria estaba dirigida a personas mayores de 18 años residentes en España y establecía una extensión máxima de 1.500 palabras por relato.
Las obras presentadas también abordaron cuestiones sociales como la salud mental, la discapacidad, las dificultades de comunicación o el alzhéimer, mostrando cómo la narrativa romántica puede incorporar otras realidades humanas más allá de las relaciones sentimentales.
Mayte Esteban, una trayectoria vinculada a la literatura romántica
El certamen lleva el nombre de la escritora Mayte Esteban, residente en la comarca nordeste de Segovia y autora de una trayectoria consolidada dentro de la narrativa romántica y la ficción histórica.
Durante la entrevista, Esteban recordó con humor su sorpresa cuando le propusieron dar nombre al concurso. «Yo lo primero que pregunté es si me tenía que morir primero», comentó, antes de explicar que aceptó participar en un proyecto que lleva dos años desarrollándose.
Su trayectoria editorial comenzó en 2013 con Ediciones B, aunque anteriormente ya había explorado la autopublicación. Posteriormente ganó el certamen internacional de novela romántica HQÑ, lo que le abrió las puertas de HarperCollins, editorial con la que continúa trabajando.
Con 18 novelas publicadas, la autora combina las historias de amor con la ficción histórica, un ámbito relacionado con su formación académica en Geografía e Historia.
En esta segunda edición, Esteban ha desempeñado una función fundamental en la primera selección de los relatos. La organizadora, Eva Gutiérrez, le remite los trabajos de forma anónima para comprobar que cumplen los requisitos establecidos antes de continuar el proceso de valoración.
La tercera edición, un nuevo reto para el certamen
Tras el paso por Navares de las Cuevas y Sepúlveda, los impulsores del certamen miran ya hacia una posible tercera convocatoria, con la intención de continuar llevando la literatura romántica a otros municipios de la comarca.
Mayte Esteban expresó su deseo de que la iniciativa siga creciendo y consiga consolidarse como una cita estable dentro del calendario cultural segoviano.
«No hay dos sin tres», recordó la escritora, convencida de que alcanzar una tercera edición contribuiría a dar continuidad al proyecto.
Su principal deseo es mantener una participación elevada, aunque ello suponga tener que revisar personalmente decenas de relatos. También confía en que nuevos municipios se interesen por acoger futuras convocatorias.
La celebración de esta segunda edición en Sepúlveda refuerza así una propuesta cultural que pretende conectar la creación literaria con la promoción del territorio, utilizando las historias de amor como vehículo para descubrir los pueblos, sus paisajes y las realidades de quienes los habitan.
El II Certamen Nacional de Relato Romántico ‘Mayte Esteban’ cierra su paso por Sepúlveda con la mirada puesta en su continuidad, después de convertir durante esta edición a la villa y su entorno en protagonistas de relatos llegados de distintos puntos de España.
